Noticias de interés

En Quito lo antiguo no pierde vigencia, encuentra la manera de adaptarse a los nuevos tiempos.

Posted in mercados, News, Quito Colonial, Turismo, on 14 junio 2018, by , 0 Comments

El sur de la ciudad empieza desde el río Machángara. En esta parte de la ciudad se concentran pocos barrios de clase media y muchos son barrios de clase media baja o baja.

  • San Bartolo

Aquí se encuentra el CUARTEL EPLICACHIMA. Sus calles importantes son la Avenida Pedro Vicente Maldonado, la calle Balzar y la Avenida Teodoro Gómez de la Torre. Este es un sector de clase media-baja.

  • La Magdalena

Barrio de clase media ubicado en las espaldas del Panecillo. Sus calles y casas se asemejan mucho a las del centro histórico. En este barrio se construye la Estación del Metro de Quito. Su calles importantes son la Avenida Rodrigo de Chávez, la Avenida Jacinto Collahuazo, la General Quisquis y la Avenida 5 de Junio.

  • Villaflora

Sector residencial de clase media y media-baja, además de un inminente papel comercial, pues concentra los mejores centros comerciales del sur de la ciudad como el Centro Comercial El Recreo. Sus calles principales son las avenidas Rodrigo de Chávez y la Alonso de Angulo.

  • Solanda

Sector comercial y residencial de clase media-baja y baja. En el pasado fue una gran hacienda que perteneció a los Marqueses de Solanda. Sector residencial, considerado uno de los más populares del sur de Quito, algo característico de este barrio, es su singular estructura, ya que consta de un sinnúmero de pasajes, además lo que identifica a Solanda es la calle José Alemán mejor conocida como la jota, lugar de gran movimiento comercial.

  • Quitumbe

Es una zona que ha tenido un gran crecimiento urbanístico de carácter residencial de clase media en los últimos años. Aquí se encuentra el Estadio Olímpico del Aucas, la Terminal Terrestre Quitumbe y el centro comercial Quicentro Sur. Sus avenidas principales son Quitumbe ÑanMorán ValverdeCóndor Ñan y Huayanay Ñan.

  • Chilibulo

Este barrio de clase media baja se ubica en el lado occidental de la “Avenida Mariscal Sucre”. Se centra en la calle “Chilibulo”. Aquí están el Hospital Enrique Garcés y el parque Metropolitano Chilibulo-Huayrapungo.

  • Reino de Quito-La Mena

Este barrio de clase media-baja se ubica en la parroquia La Mena, cerca de Chillogallo, su calle principal es “Angamarca” y a través de este barrio se llega a la parroquia rural de Lloa.

  • El Pintado

Este barrio es uno de los sectores comerciales más importantes del sur. Su calle principal es la “Avenida Michelena”. Entre sus novedades están Restaurantes, negocios ambulantes y el centro comercial Atahualpa.

  • Quito Sur

Es un barrio de clase media y media-baja. Sus calles principales son las avenidas “Ajaví”, “Cardenal de la Torre” y “Teniente Hugo Ortíz”. Este fue un día el límite sur de Quito.

  • El Calzado

Es un barrio de clase media baja. Sus calles principales son la avenida San Luis y la avenida Teniente Hugo Ortíz. Es este barrio esta el parque La Raya.

  • Chimbacalle

Este es uno de los barrios de clase media baja más antiguos de Quito. Sus calles principales son las avenidas “Napo”, “Pedro Vicente Maldonado”, “El Corazón”, “1 de Mayo”. Entre sus atractivos están la Estación de Trenes de Chimbacalle, el estadio Benjamín Lastra, el Teatro México y el parque Pobre Diablo.

  • 5 esquinas

Su nombre viene de la intersección de las calles Bartolomé Alves, Rodrigo de Ocampo y Hernan Morillo. Es un barrio popular de clase media baja.

  • Luluncoto

Es un barrio de clase media baja compuesto de condominios alrededor de sus calles. Aquí se encuentra la Pasteurizadora de la Ciudad ubicada en la calle Pedro Pinto Guzmán.

  • El Camal

Se ubica en las cercanías del mercado de Chiriyacu y en el patronato del sur. Este sector fue el antiguo camal de la ciudad y es de clase media baja. Aquí funciona la estación del Trolebus de Quito.

  • Puengasí

Está ubicado sobre la loma de Puengasí. Es un conjunto de los barrios de clase baja como: San Isidrio, Balcón del Valle y Obrero Independiente. Su vía principal es el camino antiguo hacia el valle de los Chillos.

  • La Ferroviaria

Es un sector de clase media y media-baja. Se compone de los barrios Ferroviaria Alta, Media y Baja. Por aquí pasa el alimentador del trolebús hasta la estación del Recreo.

  • La Forestal

Es un barrio de clase media-baja y baja. Tiene servicio de alimentador La Forestal-Magdalena, con integracion al Trole &Ecovia y línea hacia la Universidad Central – Seminario Mayor. Tiene un mirador cerca de la Av. Simón Bolívar.Es también una zona de alto riesgo debido a la topografía del suelo y a los deslaves en la época de invierno.

  • Oriente Quiteño

Es un barrio de clase media baja ubicado cerca de la avenida Simón Bolívar. Por aquí pasa el alimentador del trolebús hacia la estación del recreo y líneas hacia la universidad central.

  • La Argelia

Barrio de clase baja, con calles adoquinadas pero también con falta de algunos servicios. Actualmente el municipio de Quito está tratando de que este barrio se regenere completamente.

  • Santa Rita

Es un barrio de clase media baja, ubicado entre las avenidas Morán Valverde, Solanda, Cusubamba, Rumichaca y Teniente Hugo Ortiz. Aquí están el estadio de Sociedad Deportiva Aucas.

  • Turubamba

Es un barrio residencial de clase media baja. Su vía principal es la Teniente Hugo Ortiz. Aquí están el Registro Civil del Sur y el mercado Mayorista de Quito. Es un sector ubicado sobre la laguna de Turubamba.

  • Chillogallo

Es uno de los sectores más populares de Quito. Tiene diversidades étnicas debido a que migrantes de otras provincias se alojan en este barrio. Se pueden encontrar supermercados, mercados y más. Entre los barrios que lo conforman están Chillogallo Histórico, que cuenta con casas antiguas, el cementerio de Chillogallo y el museo de Chillogallo; Santa Rosa, Santa Rita, Cristo Rey, Santa Marta, El Girón, el Tránsito, la Libertad, Buena Ventura. Entre sus atractivos están el parque Las Cuadras, las canchas del Fundeporte y el redondel del Caballito.

  • Ciudadela Ibarra

Es un sector residencial de clase media baja, con un crecimiento demográfico cero, y diverso por la existencia de migrantes nacionales e incluso, extranjeros. Pertenece a la Parroquia La Ecuatoriana. Está conformado por más de 20 barrios como: 2 de Febrero, Primicias de la Cultura de Quito, Rumihurco, Las Orquídeas, San Antonio, San Francisco, La Merced y Los Cóndores. Su principal centro de comercio se encuentra en la Av. Martha Bucarám de Roldós, donde se ubican algunas empresas de renombre nacional, donde también se hallan variados servicios como: Hoteles, Restaurantes, Bancos y un mercado municipal. Además, cuenta con una de las áreas verdes más grandes de la ciudad al tener 4 parques por barrio. Su PEA registra uno de los años de escolarización más altos del sur de Quito, y se centra principalmente en el comercio y el servicio de bienes. Sus condiciones de vida promedian una de las mejores en el sur de la capital, y el índice de delincuencia es relativamente bajo.

  • Ciudadela del Ejército

Es un barrio de clase media baja. Sus calles principales son la avenida Rumichaca, la avenida Huayanay Ñan y la Gral. José Gallardo. Está dividido en cooperativas de vivienda y en etapas.

  • La Ecuatoriana

Es un barrio/parroquia de clase media baja. Sus principal centros de comercio es la Avenida La Ecuatoriana. Además, quí se ubica el Camal Metropolitano de Quito por lo cual es un punto estratégico ganadero. Entre los barrios que lo conforman están el Camal Metropolitano, San Marcelo, el Galpón, los Pedestales y Fodurma, Nuevos horizontes.

  • Manuelita Saenz

Este se ubica en un punto extremo del sur de Quito. Es parte de la parroquia de La Ecuatoriana. Lo conforman los barrios de clase baja Nuevos Horizontes del Sur, San Alfonso, el Galpón 2. Cuenta con un Cementerio, escuelas y parques.

  • Cornejo

Este es un barrio de clase media baja. Tiene como vías principales avenidas y calles asfaltadas. Está conformado por barrios más pequeños.

  • Nueva Aurora

Este es un barrio de clase media baja ubicado entre Guamaní y la Ciudadela del ejército. Cuenta con calles adoquinadas y un gran parque. Su vía principal es la Panamericana Sur.

  • Lucha de los Pobres

Es un barrio de clase media baja y baja ubicado a un costado de la avenida Simón Bolívar. Está conformado por los barrios Lucha de los Pobres Alto, Medio y Bajo; Pueblo Unido y San Cristóbal.

  • Guajalo

Se ubica entre las avenidas Pedro Vicente Maldonado y Simón Bolívar. Está conformado por barrios de clase media baja como Quitus Colonial, el Blanqueado y Unión Popular.

  • San Matin

Es un barrio de clase baja. Se ubica a un costado de la avenida Simón Bolívar. Está conformado por algunos barrios como Tambo del Inca, Nuevos Horizontes y el Conde.

  • El Troje

Es un barrio de clase baja. Es conformado por barrios separados y entre sus atractivos están el parque Metropolitano del Sur, el camino del Inca o Capac Ñan.

  • Caupichu

Es un barrio de clase baja conformado por 3 etapas. Se ubica cerca del límite sur de la ciudad de Quito.

  • El Beaterio

En este barrio de clase media baja, se ubica la estación de combustibles “El Beaterio”. También están algunos barrios de clase baja como el Conde, Santo Tomás, San Blas 2 y Argentina.

  • Guamaní

Es un barrio de clase media baja y baja. Está dividido en otros barrios como San Fernando, Santo Tomas, El Rocio, Los Pinos, la Esperanza, Paquisha, Guamaní Alto y Guamaní Bajo.

  • La Victoria

Es el barrio que esta más al sur de Quito. Se divide en La Victoria Alta y Baja. Es un barrio de clase media baja que marca el límite entre la ciudad de Quito y el cantón Mejia.

FUENTE:  https://es.wikipedia.org/wiki/Barrios_de_Quito

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Posted in Cook, News, Quito Colonial, Restaurant, Turismo, on 12 junio 2018, by , 0 Comments

El Centro Histórico es un amplio sector de la ciudad que fue levantado sobre las cenizas de la que fuera la capital de la mitad norte del Imperio Inca hasta que el General Rumiñahui la quemara hasta sus cimientos antes que entregarla a los conquistadores españoles.

Quito fue la primera ciudad en el mundo en ser declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por las Naciones Unidas en el año 1978. Su Centro Histórico tiene la magia de transportar a quienes lo visitan a épocas pasadas, mientras se camina por sus calles adoquinadas y por sus aceras empedradas. A inicios del Siglo xx, la ciudad apenas se localizaba al interior de las fronteras del Centro Histórico. Actualmente, este sector constituye apenas una ínfima parte de lo que es toda la ciudad, pero es, sin lugar a dudas, el sector más rico desde el punto de vista histórico y cultural. Algunas de las más famosas batallas independentistas y ejecuciones tuvieron lugar en las mismas plazas en las que hoy día deambulan turistas, transeúntes, vendedores y mendigos.

Hospedarse en alguno de los hoteles en el Centro de Quito actualmente se ha vuelto muy popular pues tanto sus históricos hoteles boutique como la mejora en la seguridad de esta parte de la ciudad, atraen cada vez a más turistas, lo mismo a quienes viajan con presupuesto limitado que a quienes tienen recursos para procurarse alojamientos de lujo.

Varios de los mejores bares y restaurantes de Quito están en el Centro Histórico. Escápese de los tours guiados y pase un poco de tiempo en las plazas y calles adyacentes a las principales, que muestran una exquisita arquitectura colonial y pasajes que conducen hacia adorables patios interiores coloniales.

 

FUENTE: http://www.ecuadorexplorer.com/es/html/centro-historico.html

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Posted in Restaurant, on 30 mayo 2018, by , 0 Comments

Calle del Algodón, calle de las Siete Cruces o calle del Suspiro no son nombres que usted reconozca dentro de la ‘Carita de Dios’. Sin embargo, la historia revela que estas eran las antiguas denominaciones de las vías de la capital.

Los curiosos nombres corresponden a las actuales calles Sucre, García Moreno y Olmedo. De acuerdo con el cronista Alfonso Ortíz Crespo, desde 1870 los callejones tomaron nombres oficiales y dejaron los tradicionales, por una resolución del presidente de esa época, Gabriel García Moreno.

Algunos de los antiguos nombres tiene una curiosa historia. Por ejemplo, la calle del Suspiro, fue bautizada de esa forma ya que al recorrerla cuesta arriba dejaba al transeúnte agotado y suspirando.

FUENTE: http://www.ecuavisa.com/articulo/noticias/comunidad/216956-curiosos-nombres-calles-quito

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Posted in Restaurant, on 30 mayo 2018, by , 0 Comments

No cabe duda de que el Mercado de Iñaquito es uno de los sitios más tradicionales del centro norte de Quito. No solamente porque aquí las amas de casa, por lo regular, hacen las compras de víveres para el día o la semana, sino porque en este lugar, la rica comida criolla está siempre presente.

Ubicado entre las calles Iñaquito y Villalengua, este Mercado abre sus puertas a las 07:00 y, en su patio de comidas, las ‘doñas’ reciben a los ‘caseritos’ con un pedazo de hornado o de fritada, para que estos sientan el sabor y se enganchen con la sazón para que pida su respectivo platito.

En el Mercado de Iñaquito, que es muy visitado por oficinistas, transeúntes, periodistas (está muy cerquita de la Unión Nacional de Periodistas, UNP), o de las personas que hacen sus trámites en el Registro Civil, tiene entre sus especialidades gastronómicas a las famosas papas con cuero, guatita, fritada, hornado, mote con chicharrón, caldos de gallina, secos… además de delicias con frutos del mar (mariscos), como ceviches, arroz mixto, marinero, conchas asadas…

Por ejemplo, Rosa González (31) ofrece la bandera de mariscos, encebollado, ceviche, yahuarlocro, caldo de patas y más en su local. Comida de la Costa y la Sierra que están para todos los gustos.

También hay para los sedientos y una de las vendedoras más antiguas del mercado es doña Rosa Morales (60), quien expende jugos desde 1980. Entre sus delicias líquidas se destacan los ‘néctares’ de naranja, naranjilla, alfalfa, mango, comeybebe…

Señoras como doña Rosa Morales (60), quien es vendedora de jugos desde 1980 y su hija de 40 años atiende un puesto de comida al frente. Rosita tiene como compañera de mercado a una de sus hijas, Mayrita, de 40 años de edad.

Zonas del mercado
En el Mercado de Iñaquito no podían faltar lugares donde se vende verduras, hierbas, abarrotes (granos) y alimentos no perecibles. O si no, no sería mercado, pero aquí hay algo particular con las ‘doñitas’ y las ‘caseritas’, pues estas últimas siempre son recibidas con piropos. Por ejemplo, Fanny Puruncajas (31) elogia a las señoras con un “¿Qué se le ofrece, guapa? ¿Qué buscaba?”.

Las hierbas le dan un olor distintivo a su sección. La manzanilla, anís, cedrón… dan el toque a esta área. Sin dejar de lado las carnes y los mariscos, la higiene en cada lugar se evidencia. “Cada dueño del puesto se encarga de la limpieza de su local. Para la limpieza de toda el área, todos se ponen de acuerdo y contratan a personas que limpien constantemente el salón”, manifiesta Rosa Cabezas, presidenta de la Directiva del Mercado, quien atiende un restaurante en las afueras del mismo.

Proyectos a futuro
Dentro de los planes a largo plazo, existe la posibilidad de que construyan nuevos puestos de venta de metal y vidrio como relojeros, accesorios de cocina, venta de velas, canastas y más, para que la oferta del mercado
crezca.

Datos
El Mercado de Iñaquito cuenta dos pequeños templos, uno con la Virgen de la Dolorosa y el otro con el Niño Jesús.

Este mercado cuenta con guardería para los niños, Banco de Guayaquil y servicio de parqueadero.

Abre todos los días de 07:00 a 19:00.

 

FUENTE:  https://lahora.com.ec/noticia/1101156070/mercado-de-iaquito-35-aos-de-tradicin-

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Posted in Cook, Food, mercados, Restaurant, Turismo, on 21 mayo 2018, by , 0 Comments

Cuando el mercado de Santa Clara abrió sus puertas, en 1951,  se ubicó en la entonces ‘periferia’ de la ciudad; la hoy avenida Colón era el límite desde donde se marcó el crecimiento hacia el norte. Tras dos remodelaciones y 63 años de vida, este centro de expendios y de comidas se yergue en el ahora centro norte de la capital.

Su ubicación sumada a la variedad y frescura de sus productos, lo han convertido en uno de los mercados tradicionales de Quito. Al ingresar por la calle Versalles, el sentido del olfato se agudiza por la mezcla de olores producto de la extensa oferta alimenticia:  caldo de gallina, fritada, el infaltable hornado, la corvina frita, variedades de jugos…

Los mesones metálicos o de baldosa, las silletas pequeñas adosadas unas con otras, las ollas, el vapor, los letreros de los puestos. Todo se fusiona, armónicamente, provocando que el apetito o la sed se sientan con mayor intensidad. Con su atuendo de chef, blanco e impecable, Augusto Chiriboga atiende a los comensales (estudiantes, turistas, oficinistas, policías, profesores, familias enteras) sacando dotes de tenor. “Venga mi señora sí hay el caldo de gallina, pruebe nuestro seco”. El hombre de 68 años ofrece sus secos, de pollo y de carne, desde hace 40 años, cuando vendía junto con su madre.

De lunes a sábado, Chiriboga llega al mercado antes de las 06:00 para preparar los platos. Los primeros clientes empiezan a llegar una hora después. En la parte posterior de la sección de comidas (uno de los 11 del mercado), está el puesto de Blanca Molina. Ella, literalmente, se crió en el mercado de Santa Clara. Su sombrero y mandil azules hacen juego con la sonrisa contagiosa que la caracteriza. La mujer, de 55 años, recordó que hasta hace 15 años vendía frutas, verduras, legumbres en los exteriores. Pero ella y otras 31 comerciantes ingresaron al Mercado.  Nos han dado cursos de manejo de productos y trato al cliente, cuenta, mientras vende un dólar de aguacates. Doña Blanquita, como la conocen, llegó a ser dos veces presidenta de la asociación de comerciantes. En las dos plantas del Mercado laboran 241 socios.

En la parte alta funciona un centro de educación inicial y uno de salud. Más al norte de la ciudad, en la Iñaquito y Villalengua, está otro centro de expendio que fue parte de la expansión urbana, el mercado de Iñaquito. Los frigoríficos en los puestos de pollos y mariscos; además de los quioscos de estructura metálica con vidrio, dan una imagen moderna de este centro que cumplió 37 años.

Este cambio se materializó hace 12 años. Hugo Molina tiene su local de venta de mariscos. Dos frigoríficos y una refrigeradora son parte del mobiliario de su puesto. Los camarones, conchas, picudos y ostiones son parte de la oferta. Luciendo las clásicas ‘botas siete vidas’, recuerda que en su lista de clientes constan futbolistas como Néicer Reascos o el ex atacante albo Hernán Barcos.

 

FUENTE ORIGINAL: http://patrimonio.elcomercio.com/patrimonio-contemporaneo/mercados-de-inaquito-y-santa-clara/historia#.WvYkvKQvzIU

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Posted in Cook, Food, mercados, News, Quito Colonial, on 9 mayo 2018, by , 0 Comments

En el año 1950 en el centro de la ciudad de Quito, funcionaban por separado dos ferias al aire libre en donde los habitantes se proveian de toda clase de productos alimenticios, la una en la plaza La Marin  y la otra en la plaza de san Blas.
En un lamentable incidente en una de las cobachas donde expendian abastos se produjo un incendio que consumio  casi todos los puestos que conformaban la feria de San Blas, quedando de esta manera varias familias seriamente afectadas por la falta de un sitio para trabajar.
Los comerciantes de la feria de La Marin se solidarizaron y temiendo que lo mismo les pueda suceder decidieron unirse para solicitar a las autoridades municipales la donacion de un terreno donde puedan construir un mercado.
Todo el sacrificio de este grupo de personas dio sus frutos cuando el Alcalde electo de ese entonces el Dr. Carlos Chiriboga Villagomez  les entrega en propiedad el terreno conocido como el Toril pues ahi se faenaba reses  (El Camal) ubicado en las calles Manabi y Av. Pichincha.
Luego de recibir este terreno y gracias al apoyo del señor Mantilla, propitario fundador de la empresa El Comercio, de su garantia para que el Banco La Previsora otorge un prestamo  que fue cancelado por los comerciantes, para la construccion del edificio que lleva por nombre hasta la actualidad  Mercado Central de Quito.
El 26 de Febrero de 1.952 el mercado habre sus puertas a toda la ciudadania.
Fuente original: http://mercado-central-quito.globered.com/categoria.asp?idcat=22
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Posted in Quito Colonial, Restaurant, Turismo, on 27 abril 2018, by , 0 Comments

Ser preparados de forma artesanal y tener la capacidad de llevar a un viaje por el tiempo a sus comensales son las características principales que ofrecen los dulces tradicionales de Quito. El miedo a los efectos del azúcar desaparece cuando se trata de alguno de estos pequeños bocadillos. El aroma dulce de estas golosinas se puede percibir a varios metros de distancia de donde los preparan y qué mejor lugar para encontrarlos que el Centro Histórico. En la calle Bolívar, desde 1915, se elabora uno de los dulces más famosos y representativos de los quiteños: las colaciones. Se trata de pequeñas bolas blancas hechas con azúcar, agua, limón y algún fruto seco como maní, almendras o nueces. La paila, que ya tiene algunos huecos diminutos, la han usado 3 generaciones. Desde hace 30 años, este negocio familiar está a cargo de Luis Banda, de 57 años. El hombre mece la paila, que está colgada desde un refuerzo de madera, con sogas gruesas, durante tres horas hasta que las pequeñas bolas de dulce se formen. Bajo la paila hay carbón encendido y junto a ella está una olla que mantiene caliente la miel. Para el hábil cocinero, la paila es la historia viva de Quito, es la misma con la que empezó el negocio su abuela, Hortensia Espinosa. Banda menciona que “una colación hecha por mi abuela, por mi padre o por mí sabe igual; una colación de hace 100 años es la misma que la de hoy; no ha cambiado absolutamente nada de la receta ni del modo de prepararla. De ahí que los adultos mayores son los principales seguidores de estas pequeñas bolas de azúcar, pues llegan a su memoria aquellos recuerdos dulces”. Él cuenta que sus clientes chupan una colación y siempre dicen que es idéntica a la que comían cuando tenían 5 años. “Eso es lo bonito de este negocio”, comenta Banda, un ingeniero en Finanzas que dejó su profesión para conservar este legado familiar que se ha convertido en una herencia histórica de la capital. Antiguamente, el local estaba ubicado en la calle Bolívar e Imbabura, en la cruz verde, de ahí el nombre del negocio: Las colaciones de la cruz verde. Las colaciones son una tradición que lleva más de 100 años en la capital. Para prepararlas se necesita azúcar, agua, limón, esencias y el fruto seco de su preferencia. Todos los días, desde las 08:00, en la plaza de la iglesia San Francisco, se vende otro de los manjares de la capital: el helado de paila. Luis Antonio Guayta, de 65 años, los vende estos en ese lugar desde que era pequeño, cuando ayudaba a su padre, el fundador del Sindicato de Heladeros de Quito, creado en 1940. La preparación de este manjar inicia a las 05:00, con la pela de la guanábana, se la licúa con claras de huevos y se la congela. Para que tenga ese sabor único es necesario mezclar algunos ingredientes que Guayta dice que son un secreto. Los helados de paila son una tradición que ha vivido transformaciones a lo largo del tiempo. Antiguamente se los preparaba de tomate de árbol, mora y naranjilla. Tan solo hace algunos años se empezó a preparar los famosos helados de guanábana. A Guayta la clientela no le falta. Varios transeúntes se detienen para refrescarse con sus helados congelados con hielo seco; a algunos conductores no les importa el tráfico de la calle Bolívar o que el semáforo esté en verde, conducen más lento hasta que Guayta les pase un helado. Un caramelo que se explota con el roce de la lengua es otro dulce tradicional de Quito. Se trata de la mistela, un dulce que parece un cristal relleno de licor. Antiguamente el relleno era de jugo de frutas, pero hoy se lo hace con ron, whisky, pájaro azul, mojito de maracuyá o Jägermeister (un licor de hierbas). Las mistelas se preparan con azúcar caramelizada que se deja reposar sobre unas bandejas de harina de arroz, antes de que endurezca el caramelo, se lo rellena. Es un trabajo laborioso y delicado que tarda entre 3 y 4 días. Rocío Jaramillo, representante de la marca La Reinita, que elabora mistelas y otros dulces, dice que “escuchar los recuerdos de los mayores cuando prueban los dulces es muy gratificante, es regresar a los tiempos de antaño”. La ‘caca de perro’, que es el tostado endulzado, y el maní confitado son otros dulces de la capital. Estas golosinas se venden en el local El Kukurucho del maní, situado hace 16 años en la calle Rocafuerte y García Moreno. Según su propietario, John Ríos, este fue el primer local en el Centro Histórico en ofrecer estos dulces. Ríos argumenta que la clientela se acerca entusiasmada por probar los dulces tradicionales que comía varias décadas atrás. (I) El tostado endulzado, más conocido como ‘caca de perro’, también es una golosina tradicional de Quito. Se lo prepara con raspadura y un poco de vainilla.

Fuente: https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/702/51/los-recuerdos-el-eje-del-sabor-de-los-dulces-quitenos

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Posted in Cook, Quito Colonial, on 18 abril 2018, by , 0 Comments

Todavía humea, pero las valientes caseras del mercado lo deshilachan con sus manos ya curtidas y acostumbradas al calor. Bajo una corteza crujiente está la suave y deliciosa carne de cerdo, como solo en Ecuador se prepara. El comensal, impaciente, solo espera degustar pronto este apetecido y tradicional plato. La historia del hornado empieza en el siglo XVI, según el chef Carlos Gallardo, de la Universidad de las Américas. Es un plato típico ecuatoriano, que nació de una tradición europea. En América no había cerdos, pero los españoles los trajeron. Eran castellanos y negros. En el siglo XVII, en los tradicionales hornos de leña se hacían allullas, bizcochos o pan. Pero había que aprovechar el calor. Entonces, las cocineras lo usaban para preparar carnes. Una de ellas era el cerdo. El origen del plato viene de un plato valenciano: el cochinillo, preparado en horno de leña. Uno de los sitios con más historia para este plato es Botín, en la calle madrileña de Cuchilleros, considerado el restaurante más antiguo del mundo. Según Gallardo, en Ecuador, una de las particularidades es la edad del cerdo con el que se hace hornado.

Un cochinillo tiene alrededor de dos años de edad. El animal para preparar hornado tiene el doble. Otra característica es que, para obtener un cuero crujiente, se debe cocer a fuego lento. Si la temperatura es baja, “la grasa se derrite y confita la proteína”. Es decir que entra en la carne y le da esa suavidad y sabor.

La receta original del cochinillo cambió al llegar a América, para convertirse en este alimento. Mientras el primero se marina con azafrán, vino, pimienta y clavo de olor, el segundo se adoba con chicha, cebolla, ajo y comino. Mucho comino. Pero el ingrediente que marca la diferencia es el achiote. Este se usa solamente en Ecuador. Se encuentra en diferentes puntos del país. Gallardo explica que hay cuatro raíces principales de este plato en la serranía: Carchi, Pichincha, Chimborazo y Azuay. De ahí, la receta ‘se regó’ para provincias vecinas como Tungurahua, Bolívar, Cañar o Cotopaxi. También llegó a la Costa. Pero en cada lugar tiene alguna particularidad.

Si en Pichincha se sirve con tortillas de papa, aguacate y lechuga, en Los Ríos va con Maduro y huevo, en Manabí con chifles y yuca y en Cañar con habas tiernas. La diferencia en las guarniciones es fácil de entender. Gallardo explica que cada región eligió una de acuerdo a los carbohidratos y cereales que su tierra produce.

Un acompañante común en casi todos los puntos donde se prepara es el mote. Además está el agrio, que tiene un sabor algo distinto según el sitio y el ‘ingrediente secreto’ de cada cocinero. Para completar la tradición, está la famosa probana, clásica en una hueca, restaurante popular o mercado.

“Venga mi guapo, qué le sirvo mi reina, ya le sirvo doctorcito, qué le atiento mi rey”

están entre las ingeniosas frases de la casera para atraer el cliente. Basta saborear el pedacito de carne o cuero de cortesía para aceptar la invitación. ¡Buen provecho!

 

Fuente: http://www.elcomercio.com/actualidad/hornado-tradicion-ecuatoriana-gastronomia.html

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Posted in Food, Quito Colonial, Restaurant, Turismo, on 10 abril 2018, by , 0 Comments

En el norte, sur o centro de la ciudad hay locales donde se puede saborear una variedad de combinaciones de queso, salami, pollo, jamón, tomate y otros productos cubiertos con rodajas de pan.

La diferencia está en la preparación. El secreto está relacionado con los ingredientes. A cualquier hora, es frecuente ver a las personas ingresar a estos lugares para calmar el hambre. Los sánduches se combinan con bebidas gaseosas, un humeante café o un nutritivo jugo de tomate o de otra fruta. El precio va desde USD 1,50 hasta USD 13. Depende de la combinación de ingredientes, el tipo de pan y del tamaño. A Mario Real, por ejemplo, le gusta comer un sánduche en pan suave a media mañana.

“Es como un matahambre. Aunque es suficiente para no almorzar”, dice el empleado público, que frecuenta los locales del Centro Histórico. En el local El Pretil, Alicia Guevara, por tradición, no pone ni lechuga ni mayonesa en el sánduche de pernil. Lo único que se agrega es el tomate y la cebolla colorada. Para que no quede muy seco, añade ají. En cambio, Juan Meneses, en la Casa del Sánduche, lo sirve con una salsa especial y en un pan escogido por el cliente. Así, en toda la ciudad hay locales especializados en ofrecer este tipo de comido.

 

A Don Soto, bajo el Puente del Guambra, en El Ejido, llegan en su mayoría los universitarios. Ellos aprovechan las horas libres. Usted escoja el local, el tipo de sánduche, la bebida y la hora para servirse. Aquí le presentamos algunas propuestas. En el sánduche de pernil no se pone mayonesa

http://www.elcomercio.com/actualidad/quito/sabor-de-sanduches-singular.html

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Posted in Cook, Food, Restaurant, Turismo, on 4 abril 2018, by , 0 Comments

Una paila de bronce gira. Contiene jugo de frutas, hielo y sal en grano. He ahí la clave para preparar el tradicional helado de paila. En Quito existen varios lugares en donde degustar este postre, desde el norte hasta el sur, cada uno con su particularidad. En el norte de la ciudad, a 100 metros del Colegio Francés, se encuentran los Helados de paila Pomasqui. El local ofrece más de 80 sabores. 11 tradicionales como mora y guanábana; 10 de temporada como borojó y arazá. Además, más de 60 gourmet que se realizan bajo pedido y abarcan una gama amplia de sabores inusuales como chicha de jora, perejil o champagne con rosas. “Se puede hacer helado de todo lo que se pueda comer”, dice Cristina Cabezas, hija de José, dueño del local. José comenta que aprendió a elaborar este postre con su esposa Miriam Álvarez y su suegra Olga Echeverría, bisnieta de Rosalía Suárez. Echeverría fue, según cuentan, la primera en introducir esta tradición a Quito.

Cabezas elabora este postre por más de 25 años en Pomasqui, luego de que en 1990 un terremoto de 4.9 grados sacudió la zona. “Somos artesanos”, dice el heladero. Se trata de un oficio transmitido a sus hijos, quienes ya tienen otros dos locales: uno en la Isla Genovesa (norte de Quito) y otro en Nayón (nororiente). Actualmente, realiza los trámites respectivos para exportar sus productos. El recorrido continúa, y el nombre Rosalía Suárez vuelve a sonar. Ernesto Álvarez, es la sexta generación que mantiene la tradición.

“Mi ‘chusabuela’ puso un recipiente con jugo sobre el granizo y se hizo helado. Poco a poco la técnica se perfeccionó, hasta conseguir este postre”, narra. El local del ‘chusnieto’ está ubicado en la Real Audiencia y Cristóbal Tuquiri. Se llama Los legítimos helados de paila ‘Herencia Ibarreña’. Álvarez aprendió el oficio de su abuelo homónimo, quien tiene un local en La Concepción, uno de los más populares de la ciudad, con más de 30 años. Según él, lo que marca la diferencia en su receta es el cariño que le pone desde la elección de la fruta en el mercado de San Roque.

Pero si se habla de helados con enfoque internacional hay que nombrar a  Helados de paila La Quinta, ubicados dentro del Mercado Artesanal, en el centro norte de la capital.  El centro de artesanías tiene un constante flujo de turistas internacionales. Francisco Tamayo, quien atiende en el puesto de helados, cuenta que su primo Miguel Caicedo lleva 13 años en el local. Ellos aprendieron la tradición en Ambato. Han participado con sus postres en ferias nacionales como la de Durán pero, actualmente, se preparan para llevar su producto al exterior. Sergio Garzón, dueño del local Helados Los Alpes, en la calle Chilibulo, al sur de Quito, permanece en el sector desde hace más de 27 años. Comenta que el objetivo de usar sal en grano es bajar la temperatura del hielo, gracias al sodio.

Él se demora 30 minutos en preparar seis litros de helado. “Estos helados nunca fueron hechos en paila” dice Alegría Salazar, quien lleva más de 50 años a la cabeza de los Helados Amazonas, ubicados en el camino viejo a Cumbayá. Aunque muchas personas los conozcan como ‘de paila’, se preparan en máquinas de hierro. Para ella, lo que marca la diferencia es conocer las frutas. “Hay tres clases de guanábanas y cinco clases de mora”, explica Alegría con una sonrisa, pero no todas sirven para los helados. En el local se llegan a ofrecer hasta 40 sabores.

De granadilla, higos, piña con naranja, limón, los hay de cualquier fruta y son un postre refrescante y natural. Además de los locales, decenas de artesanos deambulan por la ciudad con un carrito dotado de una paila el hielo y la fruta. Generalmente recorren el Centro Histórico. Sin embargo, no faltan los que visitan las inmediaciones de los centros educativos y parques.

Fuentehttp://www.elcomercio.com/tendencias/heladospaila-sabores-quito-fruta-postres.html. 

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