Restaurant

Posted in Cook, Food, Quito Colonial, Restaurant, Turismo, on 11 julio 2018, by , 0 Comments

Posiblemente, se encuentre en Asturias puesto que desde hace siglos, siempre que se citaba el arroz, estaba directamente relacionado con la leche. Al igual que otros muchos platos tradicionales, surgió como respuesta creativa para aprovechar las sobras de otros alimentos. Y es que, es uno de los postres más fáciles de realizar ya que se cuece el arroz en leche, azúcar y canela.

Cuando todavía no se había inventado el azúcar, la receta se realizaba con miel. Con el paso de los años, ésta sería sustituida por el azúcar de caña a finales del siglo XIX. No sería hasta el siglo XX cuando aparecería en los hogares y en las casas de comida el azúcar blanco, que se usaría para realizar la receta tal y como conocemos hoy en día.

 

FUENTE: https://www.casaalberto.es/blog/213-el-origen-del-arroz-con-leche.html

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Posted in Restaurant, on 10 julio 2018, by , 0 Comments

A sus 67 años aún camina despacio durante ocho horas diarias, en busca de clientes por las calles del norte de Quito. Ese trajín lo cumple desde hace 42 años. Nicolás Sinche aprendió a preparar y a vender el ponche por su hermano Manuel. A los 25 años dejó su trabajo en una piladora en Guayaquil y se trasladó a la capital ecuatoriana. Sinche, moreno, de ojos negros, de 1,57 metros de estatura y de 140 libras, siempre empuja un carrito de una rueda con un tanque blanco, en el que guarda la golosina que se derrite en el paladar. Su carretilla actual es la cuarta que ha tenido. Desde el barrio La Comuna, frente al Teleférico, Nicolás sale de su casa con el tanque en su mano a las 07:00. Toma un bus que le acerca a la calle Miguel Gavidia y av. 6 de Diciembre. Allí recoge el carrito de madera que le hizo un carpintero a USD 160. Como todos los días, este riobambeño viste un impecable mandil blanco y gorra de marinero adornada con una pequeña bandera del Ecuador. En un cajón, fijado en la parte baja de la carretilla, guarda vasos, fundas pequeñas, arrope de mora, dulces y grageas de colores. Además lleva una chompa y un poncho de agua por si llegara a llover. Los poncheros no tienen lugar fijo para trabajar. Su territorio comprende desde el parque La Carolina hasta el Comité del Pueblo. Sin embargo, en la Escuela República de Paraguay y Colegio Central Técnico, sector de la Jipijapa, los niños y jóvenes le buscan al mediodía para comprar las funditas de USD 0,10. Pero también tiene en vaso. Siempre tiene dos torres de vasos plásticos: el verde, de 7 onzas, para los ponches de USD 0,50 y el transparente, de 5 onzas, para los ponches de USD 0,25. Por una llave de agua sale una delicada espuma con sabor a mora, coco o piña, dependiendo el día. Pasado el mediodía, el sol y el caminar le agotan. Aprovecha para almorzar en la calle Palmeras, se quita la gorra marinera y se seca el sudor de la frente. Al carrito blanco con celeste se acerca un cliente. “Deme uno de USD O,50 con muchas grageas”, pide Hernán Puente, de 32 años, quien asegura que compra siempre que tiene la suerte de hallar a los poncheros, porque ahora es más difícil encontrarlos. Sinche pertenece a la Asociación de Poncheros Magolita, fundada en 1967. “Antes éramos como 70, hoy somos 15”, dice Sinche, mientras traslada su carrito por las avs. El Inca y 6 de Diciembre. Asegura que dicha calle era antes empedrada y que eso le dificultaba caminar con la carretilla. Mensualmente los poncheros se reúnen en una casa del tradicional barrio Mama Cuchara, centro de Quito, donde cancelan una cuota de USD 3. Sinche es el actual tesorero y se encarga de recoger el dinero. Con lo recogido cada mes han logrado tener fondos para ayudar cuando un miembro se enferma. También colaboran con las familias de los compañeros que fallecen. Además, los miembros de la asociación pueden hacer préstamos de hasta USD 500. Horas más tarde, antes de regresar a su casa, desde las 15:30 se ubica en la gasolinera Puma, de la avenida El Inca. Sinche suele estar siempre con un periódico en sus manos. “Mientras lee está atento a sus clientes y se toma ese tiempo para descansar”, sostiene Wilson Jiménez, trabajador de una empresa de telecomunicaciones , ubicada en este sector. Nicolás Sinche tiene seis hijos; cuatro viven con él. Ángel, su hijo mayor, es el único que heredó durante tres años este oficio. Cuando terminó los estudios primarios en la escuela Tomebamba, en Chimborazo, ayudaba a su padre durante la mañana. Ángel define a su padre como un gran trabajador, que no le gusta descansar ni en feriados, porque en esos días vende más. “Si un día no trabajo no hay comida, somos siete barrigas”, sostiene entre rizas Sinche. Las ganancias del día fueron USD 10; sin embargo, al pasar por el supermercado gastó USD 7. Compró 3 kilos de arroz, avena, tallarín y una libra de pollo. Le quedan USD 3 para leche, pan y el pasaje del bus. Al recordar sobre sus inicios en este oficio, señala que allí vendía más ponches y que ahora hay más dificultades en este negocio. “Antes se vendía como 50 ó 70 ponches al día, ahora con tanta competencia de bolos ya no se vende igual porque cuestan USD 0,10”. Con la voz entrecortada por la emoción de recordar tantos años de trabajo, este riobambeño seguirá trabajando en esta tradición quiteña. Entre sus anhelos está regresar a su ciudad natal, donde siempre que puede apoya a su equipo preferido el Olmedo. El uniforme Los  sábados  y domingos el uniforme de los miembros   de la Asociación de poncheros Magolita es camisa celeste, saco blanco y pantalón azul marino. Los sábados  se le puede encontrar a Nicolás Sinche en el Comité del Pueblo. En cambio los domingos recorre   el parque  La Carolina. Dos horas de preparación Nicolás Sinche prepara el ponche durante las noches. Luego del trajín diario para vender el producto, llega a su casa a las 19:30.  Allí le espera su esposa María Luisa Pérez con la merienda lista. Luego se pone manos a la obra. Entre los ingredientes que utiliza están maicena, azúcar, cervezas y frutas.  El proceso inicia con la mezcla de la maicena y ocho libras de azúcar.  Las deja hervir durante 15 minutos. Luego cierne la mezcla en una bandeja de plástico a la que agrega tres cervezas pequeñas. Le añade una libra   de  mora fresca licuada (también usa otras frutas). Sin embargo, el toque secreto se lo guarda para él. La preparación le toma unas dos horas. La primera en probar este rico manjar es Nicole, su nieta de 3 años de edad.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO http://www.elcomercio.com/actualidad/quito/sinche-de-15-poncheros-de.html. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. ElComercio.com

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Posted in Restaurant, on 28 junio 2018, by , 0 Comments

La capital ecuatoriana es cuna de tradiciones y sus colaciones, que cumplen cien años, halagan el paladar de los quiteños y se resisten a desaparecer, aunque sólo un artesano sigue con la elaboración de estos dulces. A comienzos del siglo pasado muchas familias se dedicaban en Quito a la elaboración de esos dulces, imprescindibles en los bolsillos de los escolares de la época, pero ahora sólo sobrevive el negocio de colaciones de Luis Banda. Banda es heredero orgulloso de una tradición que se resiste a dejar que desaparezca “mientras viva”, según dice este año, en el que sus golosinas cumplirán un siglo. Su abuela, Hortensia Espinosa, aprendió el oficio de unas tías suyas y en 1915 fundó un pequeño negocio de colaciones en un local ubicado frente a la Cruz Verde, en el populoso barrio de San Roque. Luis heredó el oficio y mantiene hasta ahora Las colaciones de la Cruz Verde, pese a que no es un negocio muy rentable que deje muchos réditos económicos. “Es un negocio familiar” y de esa manera permanecerá, afirma Luis, cuyo local se trasladó del sitio original a otro lugar cercano, donde comparte los quehaceres con su mujer. Es consciente de que quizá sea el último de los artesanos de las colaciones, aunque no pierde la esperanza de que alguien continúe con la tradición que ha encantado a los quiteños desde hace un siglo. La colación es un pequeño dulce redondo con relleno de maní o almendra, en cuya elaboración se utiliza azúcar, agua, limón, esencias y “algunos otros secretitos”. Desde que su abuela empezó con el negocio, las colaciones “son las mismas” en sabor y textura y, por eso, Luis se atreve a decir que las de ahora son las mismas que las de hace cien años. Indígenas, autoridades, ricos y pobres visitan el local todos los días para comprar las colaciones de la Cruz Verde: “No hay presidente de la República que no haya probado mis colaciones, pero el más goloso fue el doctor (José María) Velasco Ibarra”, que gobernó en distintos periodos entre 1952 y 1972. Su caramelo es muy apetecido, sobre todo por los mayores, ya que a los jóvenes, según acepta, “les gustan más, no sé por qué, los caramelos de colorantes que venden en las tiendas”. Además, el producto que elabora “es sano, no es nocivo” y tiene un aditamento que lo hace especial, cuenta Luis al revelar uno de los secretos más preciados en la elaboración del caramelo: “Aquí se pone agua bendita”. Por eso, a más de endulzar el paladar, “cura el alma” y parece ser un elixir para algunos ancianos. “Algunos viejitos vienen y me dicen: si no chupo dos colaciones por la noche no puedo dormir”, cuenta Luis. Aunque lo ha pensado, el caramelero quiteño no tiene intención de expandir su negocio, menos aún de adquirir maquinaria para aumentar la producción y exportar. “Es un negocio familiar” y “esto se mantendrá así, tal como está. Esa es la promesa que hice”, señala Luis, que aprendió el oficio de su abuela y de sus padres. “Mientras tenga salud y vida, las colaciones de la Cruz Verde no van a faltar jamás”, afirma al recordar que a su negocio han llegado también emigrantes que han retornado al país y extranjeros atraídos por la fama de la que gozan sus caramelos. Su vida cotidiana comienza muy temprano en la mañana, cuando alista los materiales para hacer varias “paradas” o tandas de caramelos. Hierve el azúcar con el agua hasta tener una jalea melosa, luego coloca el maní o las almendras en un viejo pailón (cacerola poco profunda) grande, heredado de sus padres, que agita ágilmente en un movimiento pendular. El fuego y el bronce, como si fuesen mágicos, moldean las pequeñas canicas de dulce que adquieren colores intensos, dependiendo de las especias con las que se mezcla la miel. A los ojos aparecen cientos de bolitas verdes, tomates o blancas que ya bien definidas se ponen en cestos para la venta. Este oficio seguirá “mientras Dios me de vida”, asegura Luis Banda, cuyas colaciones forman parte de una de las más dulces tradiciones quiteñas.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección:http://www.elcomercio.com/tendencias/colaciones-dulces-tradicion-quito-lascolacionesdelacruzverde.html. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. ElComercio.com

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Posted in News, Restaurant, Turismo, on 25 junio 2018, by , 0 Comments

Lugares importantes de la ciudad que se encuentran aquí: Los parques La Carolina, Bicentenario y Metropolitano, La Mitad del Mundo.  La mayoría de centros comerciales y los principales hoteles de la ciudad, el casco financiero de la ciudad.   La Universidades Técnica Particular de Loja,  Católica, Udla.

Barrios que forman parte de este sector: Carcelén, El Inca, Kennedy, El Batán, Bellavista, González Suárez, Guápulo, Quito Norte, Quito Tenis, Iñaquito, Las Casas,  La Mariscal, La Florida, Atucucho, San Carlos, Mena del Hierro, El Condado, Cotocollao, Comité del Pueblo, La Bota, Ponciano,

Distribución de los barrios por plusvalía y seguridad:

Barrios más exclusivos: Calles y avenidas con vegetación.  Áreas verdes.  Ubicados hacia los extremos este y oeste del casco central.  Son barrios más tranquilos y residenciales.

Seguridad: Guardianía en todas las torres y casas.

Referencial de costos de alquiler: Desde $ 800 hasta $ 3000

•    González Suárez:   Noreste.  Queda en la avenida del mismo nombre, este barrio está poblado por modernos edificios de los cuales, los que dan hacia el mirador de Guápulo le dan a los departamentos una hermosa vista de este Valle.      Se pueden realizar caminatas por sus veredas con absoluta tranquilidad.   Hay cafeterías, heladerías y restaurantes muy bonitos.  También se encuentran aquí el colegio La Inmaculada, el Hotel Quito que tiene el restaurante “techo del mundo” llamado así porque desde ahí se tiene una hermosa vista de la ciudad y la bajada al Valle de Guápulo en donde hay muchos bares y karahoques sobre su avenida principal.

•    Bellavista: En el sector Noreste.  Su avenida principal es la Bosmediano que es una cuesta, es un barrio igualmente poblado mayoritariamente de modernos edificios de departamentos.     Aquí se encuentran el Museo de Oswaldo Guayasamín “La Capilla del Hombre” y el canal de televisión Ecuavisa.

•    Quito Norte: En el sector Noroeste.  Su avenida más importante es la Vaca de Castro.   El barrio está poblado por grandes casas con arquitectura exclusiva y modernos edificios de departamentos.   Aquí se encuentran el hospital Pablo Arturo Suárez, el parque Andrade Marín, el Colegio Alvernia y el Hospital Geriátrico Los Pinos.   Para vivir aquí se debe tener vehículo pues no hay buses que lleguen a todos los sectores de este barrio.

•    Quito Tenis: En el sector Noroeste.  Igualmente hay casas con arquitectura exclusiva y edificios de departamentos, mucha vegetación y se puede caminar con tranquilidad por sus veredas.   Sus principales calles son la Avenida Brasil, la Edmundo Carvajal y la Granda Centeno.   Aquí se encuentra el Quito Tenis Buena Vista en donde se realizaban torneos de tenis nacionales e internacionales.   También se necesita vehículo propio para vivir en este barrio.

Barrios de exclusividad media: Son barrios más céntricos.  Cerca de Centros Comerciales, resturantes, bares, karahoques.

Seguridad: Guardianía en la mayoría de edificios y conjuntos habitacionales.

Referencial de costos de alquiler: $ 500 – $ 1500

•    El Batán: Sector Noreste. Batán alto y batán bajo.  Sus principales avenidas son la Eloy Alfaro, Gaspar de Villarroel, Río Coca y la 6 de Diciembre.   El sector del batán alto tiene casas con arquitectura exclusiva y el batán bajo edificios de departamentos y conjuntos habitacionales.   Queda en el casco urbano, hay muchas líneas de buses que pasan por el barrio así como la Ecovía por la 6 de Diciembre.  Es un barrio con mucho movimiento.    Aquí se encuentran la Universidad Udla, el Centro Comercial Granados, el Parque Metropolitano,  el cementerio Camposanto, el Estadio Olímpico Atahualpa y las Iglesias La Concepción y Virgen de Fátima.

•    Iñaquito: Noroeste.  En este barrio queda el centro financiero de Quito.   Hay muchos restaurantes y cafeterías.   Es un barrio con mucha congestión vehicular.   Sus avenidas principales son la NNUU, Shyris, Amazonas, República de El Salvador y Portugal.   Aquí se encuentran el Parque La Carolina, las torres financieras, torres de empresas multinacionales y del sector privado, los centros comerciales CCI, CCNU, El Unicornio, Caracol, Quicentro Shopping, Mall El Jardín. Se encuentran además las Embajadas Británica, de México, Bélgica, Chile, Canadá, China, Cuba, República Dominicana.  Los mercados de Iñaquito y Santa Clara.    Sectores para vivir en este barrio: los departamentos de la República de El Salvador, del CCNU y torres de departamentos alrededor del parque La Carolina.

•    Guápulo: Sector Noreste.  Es un barrio bohemio y con historia.   Queda en un valle y es como un pueblito con casitas pintorescas y calles empedradas.   Sus calles principales son la De los Conquistadores y El Camino de Orellana, llamada así porque por esa calle salió la expedición de Gonzalo Pizarro y Francisco de Orellana hacia el oriente, para descubrir el río Amazonas, sobre esta calle están los bares, cafeterías y karahoques del barrio.   Tiene un cierto parecido al barrio La Mariscal, con la diferencia de que a Guápulo concurren personas bohemias, artistas, músicos, pintores.   También se encuentran aquí la Embajada de España, el Mirador, el Monasterio, la Plaza y la Iglesia de Guápulo.

•    El Condado: Sector Noroeste. Es un barrio relativamente nuevo, su principal avenida es la Occidental.   El sector es más cálido en comparación a la ciudad de Quito y está poblado mayoritariamente por casas y edificios de departamentos, algunos sectores del barrio son más populares y con riesgo moderado.   Aquí se encuentran el centro comercial El Condado, el Diario Hoy y el Quito Tenis y Golf Club.

Barrios promedio dentro del casco urbano:   Barrios céntricos, con bastante movimiento, son comunes las casas de 2 pisos y pequeños edificios de 4-5 pisos.    Hay mucho comercio informal y negocios familiares: tiendas, fruterías, ferreterías, panaderías, salones de belleza, ciber cafés, restaurantes económicos.

Seguridad: Riesgo moderado de asaltos en casas y a comercios.  Instalación de sistemas de alarmas en casas y negocios.

Referencial de costos de alquiler: $ 300 – $ 600.

•    El Inca: Sector Noreste.   Es un barrio con muchos pequeños negocios.   Casas, edificios de departamentos de 3 o 4 pisos y conjuntos habitacionales.   Avenidas principales El Inca, 6 de diciembre y Eloy Alfaro.   Aquí quedan el canal de televisión GamaTV, la Embajada de Estados Unidos y el Hospital Solca.

•    Kennedy: Sector Noreste.    Hay mayoritariamente casas y muchos pequeños negocios.  Principales avenidas Capitán Ramón Borja, Galo Plaza Lasso y Rafael Bustamante.

•    Las Casas: Sector Noroeste.  Su avenida principal es la Bartolomé de Las Casas.      También hay mayoritariamente casas y algunos edificios.

•    San Carlos: Conjuntos habitacionales y edificios multifamiliares de 4 – 5 pisos que son conocidos por estar pintados con colores vivos.   Sus avenidas principales son La Fernández Salvador, Carlos V y la calle Machala.   Aquí queda el Hospital del Adulto Mayor y el Parque Inglés.

•    La Florida: Sector Centro Norte.  Frente al antiguo aeropuerto.  Mayoritariamente casas y pequeños negocios.   En él se encuentran concentrados un alto porcentaje de inmigrantes de cuba, algunos llaman al barrio “la pequeña cuba”.   Su avenida principal lleva el mismo nombre.

Seguridad: Sector de riesgo.    Algunas calles solitarias.

•    La Mariscal: Sector Centro-Norte.   Sus principales vías son las avenidas Amazonas, Patria, Colón y las calles Juan León Mera y Mariscal Foch.   Más que para vivir (por lo movido del barrio) es el sector de bares, restaurantes, agencias de viajes y hostales.    Sobre la Avenida Patria se encuentran muchas oficinas del sector público y algunos de los edificios más altos de la ciudad.   Se encuentran además los hoteles Hilton Colón, Mercure, Nu House, el mercado artesanal y la plaza Foch.

Barrios modestos en la periferia del sector:   Sus construcciones principales son casas, conjuntos de casas y pequeños edificios de 4 – 5 pisos, muchos almacenes, micro mercados, negocios minoristas como fruterías, panaderías, zapaterías, sastrerías, salones de belleza, tiendas.

Seguridad: Riesgo de asaltos en las calles.   Utilizan guardianías comunitarias en algunos sectores, en otros hay Unidades de Policía Comunitaria (UPC).

Referencial de costos de alquiler: $ 150 – $ 450.

•    Cotocollao: Sector Noroeste.  Barrio con mucho movimiento por comercios.   Aquí viven muchas familias afro ecuatorianas, indígenas, mestizas y al momento muchos inmigrantes chinos se han asentado aquí y establecido pequeños negocios.    Sus principales vías son la avenida La Prensa y la Diego de Vásquez.   Se encuentra aquí la Biblioteca Aurelio Espinoza Pólit conocida por tener una gran cantidad de libros antiguos y la Iglesia del Divino Niño.    Es conocida la feria de Cotocollao de los sábados, en donde los campesinos venden sus cosechas.

•    Comité del Pueblo.   Mayoritariamente casas de 2 y 3 pisos.   Habitado por familias afro ecuatorianas e indígenas.   Su vía principal es la calle Jorge Garcés la cual es muy movida día y noche por la cantidad de bares, locales de ropa y puestos de comida preparada.    Socialmente hay problemas de drogadicción y asaltos en la calle.

•    Ponciano.   A su vez: Ponciano Alto y Ponciano Bajo.   Hay mayoritariamente pequeños edificios multifamiliares y casas.   El barrio está lleno de pequeños negocios y muchos rótulos que ofrecen servicios de plomería, electricidad y albañilería.   Sus principales vías son La Real Audiencia y la Diego de Vásquez.

•    Atucucho: Sector nor-occidente.  La mayoría de sus calles son adoquinadas.    El barrio está poblado mayoritariamente por obreros, quienes fueron construyendo poco a poco el barrio que nació fruto de una invasión.    Para la seguridad de las familias organizan brigadas nocturnas.

•    Mena del Hierro: Su calle principal es la Machala.

•    La Bota.   El perímetro del barrio tiene la forma de una bota, por eso su nombre.   Está poblado en un gran porcentaje por familias afro ecuatorianas procedentes del Valle del Chota.   Aquí es muy conocida la pescadería La Bota.

 

FUENTE: http://www.expat.com/forum/viewtopic.php?id=521634

 

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Posted in Cook, News, Quito Colonial, Restaurant, Turismo, on 12 junio 2018, by , 0 Comments

El Centro Histórico es un amplio sector de la ciudad que fue levantado sobre las cenizas de la que fuera la capital de la mitad norte del Imperio Inca hasta que el General Rumiñahui la quemara hasta sus cimientos antes que entregarla a los conquistadores españoles.

Quito fue la primera ciudad en el mundo en ser declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por las Naciones Unidas en el año 1978. Su Centro Histórico tiene la magia de transportar a quienes lo visitan a épocas pasadas, mientras se camina por sus calles adoquinadas y por sus aceras empedradas. A inicios del Siglo xx, la ciudad apenas se localizaba al interior de las fronteras del Centro Histórico. Actualmente, este sector constituye apenas una ínfima parte de lo que es toda la ciudad, pero es, sin lugar a dudas, el sector más rico desde el punto de vista histórico y cultural. Algunas de las más famosas batallas independentistas y ejecuciones tuvieron lugar en las mismas plazas en las que hoy día deambulan turistas, transeúntes, vendedores y mendigos.

Hospedarse en alguno de los hoteles en el Centro de Quito actualmente se ha vuelto muy popular pues tanto sus históricos hoteles boutique como la mejora en la seguridad de esta parte de la ciudad, atraen cada vez a más turistas, lo mismo a quienes viajan con presupuesto limitado que a quienes tienen recursos para procurarse alojamientos de lujo.

Varios de los mejores bares y restaurantes de Quito están en el Centro Histórico. Escápese de los tours guiados y pase un poco de tiempo en las plazas y calles adyacentes a las principales, que muestran una exquisita arquitectura colonial y pasajes que conducen hacia adorables patios interiores coloniales.

 

FUENTE: http://www.ecuadorexplorer.com/es/html/centro-historico.html

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Posted in Restaurant, on 30 mayo 2018, by , 0 Comments

Calle del Algodón, calle de las Siete Cruces o calle del Suspiro no son nombres que usted reconozca dentro de la ‘Carita de Dios’. Sin embargo, la historia revela que estas eran las antiguas denominaciones de las vías de la capital.

Los curiosos nombres corresponden a las actuales calles Sucre, García Moreno y Olmedo. De acuerdo con el cronista Alfonso Ortíz Crespo, desde 1870 los callejones tomaron nombres oficiales y dejaron los tradicionales, por una resolución del presidente de esa época, Gabriel García Moreno.

Algunos de los antiguos nombres tiene una curiosa historia. Por ejemplo, la calle del Suspiro, fue bautizada de esa forma ya que al recorrerla cuesta arriba dejaba al transeúnte agotado y suspirando.

FUENTE: http://www.ecuavisa.com/articulo/noticias/comunidad/216956-curiosos-nombres-calles-quito

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Posted in Restaurant, on 30 mayo 2018, by , 0 Comments

No cabe duda de que el Mercado de Iñaquito es uno de los sitios más tradicionales del centro norte de Quito. No solamente porque aquí las amas de casa, por lo regular, hacen las compras de víveres para el día o la semana, sino porque en este lugar, la rica comida criolla está siempre presente.

Ubicado entre las calles Iñaquito y Villalengua, este Mercado abre sus puertas a las 07:00 y, en su patio de comidas, las ‘doñas’ reciben a los ‘caseritos’ con un pedazo de hornado o de fritada, para que estos sientan el sabor y se enganchen con la sazón para que pida su respectivo platito.

En el Mercado de Iñaquito, que es muy visitado por oficinistas, transeúntes, periodistas (está muy cerquita de la Unión Nacional de Periodistas, UNP), o de las personas que hacen sus trámites en el Registro Civil, tiene entre sus especialidades gastronómicas a las famosas papas con cuero, guatita, fritada, hornado, mote con chicharrón, caldos de gallina, secos… además de delicias con frutos del mar (mariscos), como ceviches, arroz mixto, marinero, conchas asadas…

Por ejemplo, Rosa González (31) ofrece la bandera de mariscos, encebollado, ceviche, yahuarlocro, caldo de patas y más en su local. Comida de la Costa y la Sierra que están para todos los gustos.

También hay para los sedientos y una de las vendedoras más antiguas del mercado es doña Rosa Morales (60), quien expende jugos desde 1980. Entre sus delicias líquidas se destacan los ‘néctares’ de naranja, naranjilla, alfalfa, mango, comeybebe…

Señoras como doña Rosa Morales (60), quien es vendedora de jugos desde 1980 y su hija de 40 años atiende un puesto de comida al frente. Rosita tiene como compañera de mercado a una de sus hijas, Mayrita, de 40 años de edad.

Zonas del mercado
En el Mercado de Iñaquito no podían faltar lugares donde se vende verduras, hierbas, abarrotes (granos) y alimentos no perecibles. O si no, no sería mercado, pero aquí hay algo particular con las ‘doñitas’ y las ‘caseritas’, pues estas últimas siempre son recibidas con piropos. Por ejemplo, Fanny Puruncajas (31) elogia a las señoras con un “¿Qué se le ofrece, guapa? ¿Qué buscaba?”.

Las hierbas le dan un olor distintivo a su sección. La manzanilla, anís, cedrón… dan el toque a esta área. Sin dejar de lado las carnes y los mariscos, la higiene en cada lugar se evidencia. “Cada dueño del puesto se encarga de la limpieza de su local. Para la limpieza de toda el área, todos se ponen de acuerdo y contratan a personas que limpien constantemente el salón”, manifiesta Rosa Cabezas, presidenta de la Directiva del Mercado, quien atiende un restaurante en las afueras del mismo.

Proyectos a futuro
Dentro de los planes a largo plazo, existe la posibilidad de que construyan nuevos puestos de venta de metal y vidrio como relojeros, accesorios de cocina, venta de velas, canastas y más, para que la oferta del mercado
crezca.

Datos
El Mercado de Iñaquito cuenta dos pequeños templos, uno con la Virgen de la Dolorosa y el otro con el Niño Jesús.

Este mercado cuenta con guardería para los niños, Banco de Guayaquil y servicio de parqueadero.

Abre todos los días de 07:00 a 19:00.

 

FUENTE:  https://lahora.com.ec/noticia/1101156070/mercado-de-iaquito-35-aos-de-tradicin-

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Posted in Cook, Food, mercados, Restaurant, Turismo, on 21 mayo 2018, by , 0 Comments

Cuando el mercado de Santa Clara abrió sus puertas, en 1951,  se ubicó en la entonces ‘periferia’ de la ciudad; la hoy avenida Colón era el límite desde donde se marcó el crecimiento hacia el norte. Tras dos remodelaciones y 63 años de vida, este centro de expendios y de comidas se yergue en el ahora centro norte de la capital.

Su ubicación sumada a la variedad y frescura de sus productos, lo han convertido en uno de los mercados tradicionales de Quito. Al ingresar por la calle Versalles, el sentido del olfato se agudiza por la mezcla de olores producto de la extensa oferta alimenticia:  caldo de gallina, fritada, el infaltable hornado, la corvina frita, variedades de jugos…

Los mesones metálicos o de baldosa, las silletas pequeñas adosadas unas con otras, las ollas, el vapor, los letreros de los puestos. Todo se fusiona, armónicamente, provocando que el apetito o la sed se sientan con mayor intensidad. Con su atuendo de chef, blanco e impecable, Augusto Chiriboga atiende a los comensales (estudiantes, turistas, oficinistas, policías, profesores, familias enteras) sacando dotes de tenor. “Venga mi señora sí hay el caldo de gallina, pruebe nuestro seco”. El hombre de 68 años ofrece sus secos, de pollo y de carne, desde hace 40 años, cuando vendía junto con su madre.

De lunes a sábado, Chiriboga llega al mercado antes de las 06:00 para preparar los platos. Los primeros clientes empiezan a llegar una hora después. En la parte posterior de la sección de comidas (uno de los 11 del mercado), está el puesto de Blanca Molina. Ella, literalmente, se crió en el mercado de Santa Clara. Su sombrero y mandil azules hacen juego con la sonrisa contagiosa que la caracteriza. La mujer, de 55 años, recordó que hasta hace 15 años vendía frutas, verduras, legumbres en los exteriores. Pero ella y otras 31 comerciantes ingresaron al Mercado.  Nos han dado cursos de manejo de productos y trato al cliente, cuenta, mientras vende un dólar de aguacates. Doña Blanquita, como la conocen, llegó a ser dos veces presidenta de la asociación de comerciantes. En las dos plantas del Mercado laboran 241 socios.

En la parte alta funciona un centro de educación inicial y uno de salud. Más al norte de la ciudad, en la Iñaquito y Villalengua, está otro centro de expendio que fue parte de la expansión urbana, el mercado de Iñaquito. Los frigoríficos en los puestos de pollos y mariscos; además de los quioscos de estructura metálica con vidrio, dan una imagen moderna de este centro que cumplió 37 años.

Este cambio se materializó hace 12 años. Hugo Molina tiene su local de venta de mariscos. Dos frigoríficos y una refrigeradora son parte del mobiliario de su puesto. Los camarones, conchas, picudos y ostiones son parte de la oferta. Luciendo las clásicas ‘botas siete vidas’, recuerda que en su lista de clientes constan futbolistas como Néicer Reascos o el ex atacante albo Hernán Barcos.

 

FUENTE ORIGINAL: http://patrimonio.elcomercio.com/patrimonio-contemporaneo/mercados-de-inaquito-y-santa-clara/historia#.WvYkvKQvzIU

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Posted in Quito Colonial, Restaurant, Turismo, on 27 abril 2018, by , 0 Comments

Ser preparados de forma artesanal y tener la capacidad de llevar a un viaje por el tiempo a sus comensales son las características principales que ofrecen los dulces tradicionales de Quito. El miedo a los efectos del azúcar desaparece cuando se trata de alguno de estos pequeños bocadillos. El aroma dulce de estas golosinas se puede percibir a varios metros de distancia de donde los preparan y qué mejor lugar para encontrarlos que el Centro Histórico. En la calle Bolívar, desde 1915, se elabora uno de los dulces más famosos y representativos de los quiteños: las colaciones. Se trata de pequeñas bolas blancas hechas con azúcar, agua, limón y algún fruto seco como maní, almendras o nueces. La paila, que ya tiene algunos huecos diminutos, la han usado 3 generaciones. Desde hace 30 años, este negocio familiar está a cargo de Luis Banda, de 57 años. El hombre mece la paila, que está colgada desde un refuerzo de madera, con sogas gruesas, durante tres horas hasta que las pequeñas bolas de dulce se formen. Bajo la paila hay carbón encendido y junto a ella está una olla que mantiene caliente la miel. Para el hábil cocinero, la paila es la historia viva de Quito, es la misma con la que empezó el negocio su abuela, Hortensia Espinosa. Banda menciona que “una colación hecha por mi abuela, por mi padre o por mí sabe igual; una colación de hace 100 años es la misma que la de hoy; no ha cambiado absolutamente nada de la receta ni del modo de prepararla. De ahí que los adultos mayores son los principales seguidores de estas pequeñas bolas de azúcar, pues llegan a su memoria aquellos recuerdos dulces”. Él cuenta que sus clientes chupan una colación y siempre dicen que es idéntica a la que comían cuando tenían 5 años. “Eso es lo bonito de este negocio”, comenta Banda, un ingeniero en Finanzas que dejó su profesión para conservar este legado familiar que se ha convertido en una herencia histórica de la capital. Antiguamente, el local estaba ubicado en la calle Bolívar e Imbabura, en la cruz verde, de ahí el nombre del negocio: Las colaciones de la cruz verde. Las colaciones son una tradición que lleva más de 100 años en la capital. Para prepararlas se necesita azúcar, agua, limón, esencias y el fruto seco de su preferencia. Todos los días, desde las 08:00, en la plaza de la iglesia San Francisco, se vende otro de los manjares de la capital: el helado de paila. Luis Antonio Guayta, de 65 años, los vende estos en ese lugar desde que era pequeño, cuando ayudaba a su padre, el fundador del Sindicato de Heladeros de Quito, creado en 1940. La preparación de este manjar inicia a las 05:00, con la pela de la guanábana, se la licúa con claras de huevos y se la congela. Para que tenga ese sabor único es necesario mezclar algunos ingredientes que Guayta dice que son un secreto. Los helados de paila son una tradición que ha vivido transformaciones a lo largo del tiempo. Antiguamente se los preparaba de tomate de árbol, mora y naranjilla. Tan solo hace algunos años se empezó a preparar los famosos helados de guanábana. A Guayta la clientela no le falta. Varios transeúntes se detienen para refrescarse con sus helados congelados con hielo seco; a algunos conductores no les importa el tráfico de la calle Bolívar o que el semáforo esté en verde, conducen más lento hasta que Guayta les pase un helado. Un caramelo que se explota con el roce de la lengua es otro dulce tradicional de Quito. Se trata de la mistela, un dulce que parece un cristal relleno de licor. Antiguamente el relleno era de jugo de frutas, pero hoy se lo hace con ron, whisky, pájaro azul, mojito de maracuyá o Jägermeister (un licor de hierbas). Las mistelas se preparan con azúcar caramelizada que se deja reposar sobre unas bandejas de harina de arroz, antes de que endurezca el caramelo, se lo rellena. Es un trabajo laborioso y delicado que tarda entre 3 y 4 días. Rocío Jaramillo, representante de la marca La Reinita, que elabora mistelas y otros dulces, dice que “escuchar los recuerdos de los mayores cuando prueban los dulces es muy gratificante, es regresar a los tiempos de antaño”. La ‘caca de perro’, que es el tostado endulzado, y el maní confitado son otros dulces de la capital. Estas golosinas se venden en el local El Kukurucho del maní, situado hace 16 años en la calle Rocafuerte y García Moreno. Según su propietario, John Ríos, este fue el primer local en el Centro Histórico en ofrecer estos dulces. Ríos argumenta que la clientela se acerca entusiasmada por probar los dulces tradicionales que comía varias décadas atrás. (I) El tostado endulzado, más conocido como ‘caca de perro’, también es una golosina tradicional de Quito. Se lo prepara con raspadura y un poco de vainilla.

Fuente: https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/702/51/los-recuerdos-el-eje-del-sabor-de-los-dulces-quitenos

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Posted in Food, Quito Colonial, Restaurant, Turismo, on 10 abril 2018, by , 0 Comments

En el norte, sur o centro de la ciudad hay locales donde se puede saborear una variedad de combinaciones de queso, salami, pollo, jamón, tomate y otros productos cubiertos con rodajas de pan.

La diferencia está en la preparación. El secreto está relacionado con los ingredientes. A cualquier hora, es frecuente ver a las personas ingresar a estos lugares para calmar el hambre. Los sánduches se combinan con bebidas gaseosas, un humeante café o un nutritivo jugo de tomate o de otra fruta. El precio va desde USD 1,50 hasta USD 13. Depende de la combinación de ingredientes, el tipo de pan y del tamaño. A Mario Real, por ejemplo, le gusta comer un sánduche en pan suave a media mañana.

“Es como un matahambre. Aunque es suficiente para no almorzar”, dice el empleado público, que frecuenta los locales del Centro Histórico. En el local El Pretil, Alicia Guevara, por tradición, no pone ni lechuga ni mayonesa en el sánduche de pernil. Lo único que se agrega es el tomate y la cebolla colorada. Para que no quede muy seco, añade ají. En cambio, Juan Meneses, en la Casa del Sánduche, lo sirve con una salsa especial y en un pan escogido por el cliente. Así, en toda la ciudad hay locales especializados en ofrecer este tipo de comido.

 

A Don Soto, bajo el Puente del Guambra, en El Ejido, llegan en su mayoría los universitarios. Ellos aprovechan las horas libres. Usted escoja el local, el tipo de sánduche, la bebida y la hora para servirse. Aquí le presentamos algunas propuestas. En el sánduche de pernil no se pone mayonesa

http://www.elcomercio.com/actualidad/quito/sabor-de-sanduches-singular.html

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