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Posted in Cook, News, Quito Colonial, Restaurant, Turismo, on 12 junio 2018, by , 0 Comments

El Centro Histórico es un amplio sector de la ciudad que fue levantado sobre las cenizas de la que fuera la capital de la mitad norte del Imperio Inca hasta que el General Rumiñahui la quemara hasta sus cimientos antes que entregarla a los conquistadores españoles.

Quito fue la primera ciudad en el mundo en ser declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por las Naciones Unidas en el año 1978. Su Centro Histórico tiene la magia de transportar a quienes lo visitan a épocas pasadas, mientras se camina por sus calles adoquinadas y por sus aceras empedradas. A inicios del Siglo xx, la ciudad apenas se localizaba al interior de las fronteras del Centro Histórico. Actualmente, este sector constituye apenas una ínfima parte de lo que es toda la ciudad, pero es, sin lugar a dudas, el sector más rico desde el punto de vista histórico y cultural. Algunas de las más famosas batallas independentistas y ejecuciones tuvieron lugar en las mismas plazas en las que hoy día deambulan turistas, transeúntes, vendedores y mendigos.

Hospedarse en alguno de los hoteles en el Centro de Quito actualmente se ha vuelto muy popular pues tanto sus históricos hoteles boutique como la mejora en la seguridad de esta parte de la ciudad, atraen cada vez a más turistas, lo mismo a quienes viajan con presupuesto limitado que a quienes tienen recursos para procurarse alojamientos de lujo.

Varios de los mejores bares y restaurantes de Quito están en el Centro Histórico. Escápese de los tours guiados y pase un poco de tiempo en las plazas y calles adyacentes a las principales, que muestran una exquisita arquitectura colonial y pasajes que conducen hacia adorables patios interiores coloniales.

 

FUENTE: http://www.ecuadorexplorer.com/es/html/centro-historico.html

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Posted in Restaurant, on 30 mayo 2018, by , 0 Comments

Calle del Algodón, calle de las Siete Cruces o calle del Suspiro no son nombres que usted reconozca dentro de la ‘Carita de Dios’. Sin embargo, la historia revela que estas eran las antiguas denominaciones de las vías de la capital.

Los curiosos nombres corresponden a las actuales calles Sucre, García Moreno y Olmedo. De acuerdo con el cronista Alfonso Ortíz Crespo, desde 1870 los callejones tomaron nombres oficiales y dejaron los tradicionales, por una resolución del presidente de esa época, Gabriel García Moreno.

Algunos de los antiguos nombres tiene una curiosa historia. Por ejemplo, la calle del Suspiro, fue bautizada de esa forma ya que al recorrerla cuesta arriba dejaba al transeúnte agotado y suspirando.

FUENTE: http://www.ecuavisa.com/articulo/noticias/comunidad/216956-curiosos-nombres-calles-quito

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Posted in Restaurant, on 30 mayo 2018, by , 0 Comments

No cabe duda de que el Mercado de Iñaquito es uno de los sitios más tradicionales del centro norte de Quito. No solamente porque aquí las amas de casa, por lo regular, hacen las compras de víveres para el día o la semana, sino porque en este lugar, la rica comida criolla está siempre presente.

Ubicado entre las calles Iñaquito y Villalengua, este Mercado abre sus puertas a las 07:00 y, en su patio de comidas, las ‘doñas’ reciben a los ‘caseritos’ con un pedazo de hornado o de fritada, para que estos sientan el sabor y se enganchen con la sazón para que pida su respectivo platito.

En el Mercado de Iñaquito, que es muy visitado por oficinistas, transeúntes, periodistas (está muy cerquita de la Unión Nacional de Periodistas, UNP), o de las personas que hacen sus trámites en el Registro Civil, tiene entre sus especialidades gastronómicas a las famosas papas con cuero, guatita, fritada, hornado, mote con chicharrón, caldos de gallina, secos… además de delicias con frutos del mar (mariscos), como ceviches, arroz mixto, marinero, conchas asadas…

Por ejemplo, Rosa González (31) ofrece la bandera de mariscos, encebollado, ceviche, yahuarlocro, caldo de patas y más en su local. Comida de la Costa y la Sierra que están para todos los gustos.

También hay para los sedientos y una de las vendedoras más antiguas del mercado es doña Rosa Morales (60), quien expende jugos desde 1980. Entre sus delicias líquidas se destacan los ‘néctares’ de naranja, naranjilla, alfalfa, mango, comeybebe…

Señoras como doña Rosa Morales (60), quien es vendedora de jugos desde 1980 y su hija de 40 años atiende un puesto de comida al frente. Rosita tiene como compañera de mercado a una de sus hijas, Mayrita, de 40 años de edad.

Zonas del mercado
En el Mercado de Iñaquito no podían faltar lugares donde se vende verduras, hierbas, abarrotes (granos) y alimentos no perecibles. O si no, no sería mercado, pero aquí hay algo particular con las ‘doñitas’ y las ‘caseritas’, pues estas últimas siempre son recibidas con piropos. Por ejemplo, Fanny Puruncajas (31) elogia a las señoras con un “¿Qué se le ofrece, guapa? ¿Qué buscaba?”.

Las hierbas le dan un olor distintivo a su sección. La manzanilla, anís, cedrón… dan el toque a esta área. Sin dejar de lado las carnes y los mariscos, la higiene en cada lugar se evidencia. “Cada dueño del puesto se encarga de la limpieza de su local. Para la limpieza de toda el área, todos se ponen de acuerdo y contratan a personas que limpien constantemente el salón”, manifiesta Rosa Cabezas, presidenta de la Directiva del Mercado, quien atiende un restaurante en las afueras del mismo.

Proyectos a futuro
Dentro de los planes a largo plazo, existe la posibilidad de que construyan nuevos puestos de venta de metal y vidrio como relojeros, accesorios de cocina, venta de velas, canastas y más, para que la oferta del mercado
crezca.

Datos
El Mercado de Iñaquito cuenta dos pequeños templos, uno con la Virgen de la Dolorosa y el otro con el Niño Jesús.

Este mercado cuenta con guardería para los niños, Banco de Guayaquil y servicio de parqueadero.

Abre todos los días de 07:00 a 19:00.

 

FUENTE:  https://lahora.com.ec/noticia/1101156070/mercado-de-iaquito-35-aos-de-tradicin-

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Posted in Cook, Food, mercados, Restaurant, Turismo, on 21 mayo 2018, by , 0 Comments

Cuando el mercado de Santa Clara abrió sus puertas, en 1951,  se ubicó en la entonces ‘periferia’ de la ciudad; la hoy avenida Colón era el límite desde donde se marcó el crecimiento hacia el norte. Tras dos remodelaciones y 63 años de vida, este centro de expendios y de comidas se yergue en el ahora centro norte de la capital.

Su ubicación sumada a la variedad y frescura de sus productos, lo han convertido en uno de los mercados tradicionales de Quito. Al ingresar por la calle Versalles, el sentido del olfato se agudiza por la mezcla de olores producto de la extensa oferta alimenticia:  caldo de gallina, fritada, el infaltable hornado, la corvina frita, variedades de jugos…

Los mesones metálicos o de baldosa, las silletas pequeñas adosadas unas con otras, las ollas, el vapor, los letreros de los puestos. Todo se fusiona, armónicamente, provocando que el apetito o la sed se sientan con mayor intensidad. Con su atuendo de chef, blanco e impecable, Augusto Chiriboga atiende a los comensales (estudiantes, turistas, oficinistas, policías, profesores, familias enteras) sacando dotes de tenor. “Venga mi señora sí hay el caldo de gallina, pruebe nuestro seco”. El hombre de 68 años ofrece sus secos, de pollo y de carne, desde hace 40 años, cuando vendía junto con su madre.

De lunes a sábado, Chiriboga llega al mercado antes de las 06:00 para preparar los platos. Los primeros clientes empiezan a llegar una hora después. En la parte posterior de la sección de comidas (uno de los 11 del mercado), está el puesto de Blanca Molina. Ella, literalmente, se crió en el mercado de Santa Clara. Su sombrero y mandil azules hacen juego con la sonrisa contagiosa que la caracteriza. La mujer, de 55 años, recordó que hasta hace 15 años vendía frutas, verduras, legumbres en los exteriores. Pero ella y otras 31 comerciantes ingresaron al Mercado.  Nos han dado cursos de manejo de productos y trato al cliente, cuenta, mientras vende un dólar de aguacates. Doña Blanquita, como la conocen, llegó a ser dos veces presidenta de la asociación de comerciantes. En las dos plantas del Mercado laboran 241 socios.

En la parte alta funciona un centro de educación inicial y uno de salud. Más al norte de la ciudad, en la Iñaquito y Villalengua, está otro centro de expendio que fue parte de la expansión urbana, el mercado de Iñaquito. Los frigoríficos en los puestos de pollos y mariscos; además de los quioscos de estructura metálica con vidrio, dan una imagen moderna de este centro que cumplió 37 años.

Este cambio se materializó hace 12 años. Hugo Molina tiene su local de venta de mariscos. Dos frigoríficos y una refrigeradora son parte del mobiliario de su puesto. Los camarones, conchas, picudos y ostiones son parte de la oferta. Luciendo las clásicas ‘botas siete vidas’, recuerda que en su lista de clientes constan futbolistas como Néicer Reascos o el ex atacante albo Hernán Barcos.

 

FUENTE ORIGINAL: http://patrimonio.elcomercio.com/patrimonio-contemporaneo/mercados-de-inaquito-y-santa-clara/historia#.WvYkvKQvzIU

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Posted in Quito Colonial, Restaurant, Turismo, on 27 abril 2018, by , 0 Comments

Ser preparados de forma artesanal y tener la capacidad de llevar a un viaje por el tiempo a sus comensales son las características principales que ofrecen los dulces tradicionales de Quito. El miedo a los efectos del azúcar desaparece cuando se trata de alguno de estos pequeños bocadillos. El aroma dulce de estas golosinas se puede percibir a varios metros de distancia de donde los preparan y qué mejor lugar para encontrarlos que el Centro Histórico. En la calle Bolívar, desde 1915, se elabora uno de los dulces más famosos y representativos de los quiteños: las colaciones. Se trata de pequeñas bolas blancas hechas con azúcar, agua, limón y algún fruto seco como maní, almendras o nueces. La paila, que ya tiene algunos huecos diminutos, la han usado 3 generaciones. Desde hace 30 años, este negocio familiar está a cargo de Luis Banda, de 57 años. El hombre mece la paila, que está colgada desde un refuerzo de madera, con sogas gruesas, durante tres horas hasta que las pequeñas bolas de dulce se formen. Bajo la paila hay carbón encendido y junto a ella está una olla que mantiene caliente la miel. Para el hábil cocinero, la paila es la historia viva de Quito, es la misma con la que empezó el negocio su abuela, Hortensia Espinosa. Banda menciona que “una colación hecha por mi abuela, por mi padre o por mí sabe igual; una colación de hace 100 años es la misma que la de hoy; no ha cambiado absolutamente nada de la receta ni del modo de prepararla. De ahí que los adultos mayores son los principales seguidores de estas pequeñas bolas de azúcar, pues llegan a su memoria aquellos recuerdos dulces”. Él cuenta que sus clientes chupan una colación y siempre dicen que es idéntica a la que comían cuando tenían 5 años. “Eso es lo bonito de este negocio”, comenta Banda, un ingeniero en Finanzas que dejó su profesión para conservar este legado familiar que se ha convertido en una herencia histórica de la capital. Antiguamente, el local estaba ubicado en la calle Bolívar e Imbabura, en la cruz verde, de ahí el nombre del negocio: Las colaciones de la cruz verde. Las colaciones son una tradición que lleva más de 100 años en la capital. Para prepararlas se necesita azúcar, agua, limón, esencias y el fruto seco de su preferencia. Todos los días, desde las 08:00, en la plaza de la iglesia San Francisco, se vende otro de los manjares de la capital: el helado de paila. Luis Antonio Guayta, de 65 años, los vende estos en ese lugar desde que era pequeño, cuando ayudaba a su padre, el fundador del Sindicato de Heladeros de Quito, creado en 1940. La preparación de este manjar inicia a las 05:00, con la pela de la guanábana, se la licúa con claras de huevos y se la congela. Para que tenga ese sabor único es necesario mezclar algunos ingredientes que Guayta dice que son un secreto. Los helados de paila son una tradición que ha vivido transformaciones a lo largo del tiempo. Antiguamente se los preparaba de tomate de árbol, mora y naranjilla. Tan solo hace algunos años se empezó a preparar los famosos helados de guanábana. A Guayta la clientela no le falta. Varios transeúntes se detienen para refrescarse con sus helados congelados con hielo seco; a algunos conductores no les importa el tráfico de la calle Bolívar o que el semáforo esté en verde, conducen más lento hasta que Guayta les pase un helado. Un caramelo que se explota con el roce de la lengua es otro dulce tradicional de Quito. Se trata de la mistela, un dulce que parece un cristal relleno de licor. Antiguamente el relleno era de jugo de frutas, pero hoy se lo hace con ron, whisky, pájaro azul, mojito de maracuyá o Jägermeister (un licor de hierbas). Las mistelas se preparan con azúcar caramelizada que se deja reposar sobre unas bandejas de harina de arroz, antes de que endurezca el caramelo, se lo rellena. Es un trabajo laborioso y delicado que tarda entre 3 y 4 días. Rocío Jaramillo, representante de la marca La Reinita, que elabora mistelas y otros dulces, dice que “escuchar los recuerdos de los mayores cuando prueban los dulces es muy gratificante, es regresar a los tiempos de antaño”. La ‘caca de perro’, que es el tostado endulzado, y el maní confitado son otros dulces de la capital. Estas golosinas se venden en el local El Kukurucho del maní, situado hace 16 años en la calle Rocafuerte y García Moreno. Según su propietario, John Ríos, este fue el primer local en el Centro Histórico en ofrecer estos dulces. Ríos argumenta que la clientela se acerca entusiasmada por probar los dulces tradicionales que comía varias décadas atrás. (I) El tostado endulzado, más conocido como ‘caca de perro’, también es una golosina tradicional de Quito. Se lo prepara con raspadura y un poco de vainilla.

Fuente: https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/702/51/los-recuerdos-el-eje-del-sabor-de-los-dulces-quitenos

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Posted in Food, Quito Colonial, Restaurant, Turismo, on 10 abril 2018, by , 0 Comments

En el norte, sur o centro de la ciudad hay locales donde se puede saborear una variedad de combinaciones de queso, salami, pollo, jamón, tomate y otros productos cubiertos con rodajas de pan.

La diferencia está en la preparación. El secreto está relacionado con los ingredientes. A cualquier hora, es frecuente ver a las personas ingresar a estos lugares para calmar el hambre. Los sánduches se combinan con bebidas gaseosas, un humeante café o un nutritivo jugo de tomate o de otra fruta. El precio va desde USD 1,50 hasta USD 13. Depende de la combinación de ingredientes, el tipo de pan y del tamaño. A Mario Real, por ejemplo, le gusta comer un sánduche en pan suave a media mañana.

“Es como un matahambre. Aunque es suficiente para no almorzar”, dice el empleado público, que frecuenta los locales del Centro Histórico. En el local El Pretil, Alicia Guevara, por tradición, no pone ni lechuga ni mayonesa en el sánduche de pernil. Lo único que se agrega es el tomate y la cebolla colorada. Para que no quede muy seco, añade ají. En cambio, Juan Meneses, en la Casa del Sánduche, lo sirve con una salsa especial y en un pan escogido por el cliente. Así, en toda la ciudad hay locales especializados en ofrecer este tipo de comido.

 

A Don Soto, bajo el Puente del Guambra, en El Ejido, llegan en su mayoría los universitarios. Ellos aprovechan las horas libres. Usted escoja el local, el tipo de sánduche, la bebida y la hora para servirse. Aquí le presentamos algunas propuestas. En el sánduche de pernil no se pone mayonesa

http://www.elcomercio.com/actualidad/quito/sabor-de-sanduches-singular.html

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Posted in Cook, Food, Restaurant, Turismo, on 4 abril 2018, by , 0 Comments

Una paila de bronce gira. Contiene jugo de frutas, hielo y sal en grano. He ahí la clave para preparar el tradicional helado de paila. En Quito existen varios lugares en donde degustar este postre, desde el norte hasta el sur, cada uno con su particularidad. En el norte de la ciudad, a 100 metros del Colegio Francés, se encuentran los Helados de paila Pomasqui. El local ofrece más de 80 sabores. 11 tradicionales como mora y guanábana; 10 de temporada como borojó y arazá. Además, más de 60 gourmet que se realizan bajo pedido y abarcan una gama amplia de sabores inusuales como chicha de jora, perejil o champagne con rosas. “Se puede hacer helado de todo lo que se pueda comer”, dice Cristina Cabezas, hija de José, dueño del local. José comenta que aprendió a elaborar este postre con su esposa Miriam Álvarez y su suegra Olga Echeverría, bisnieta de Rosalía Suárez. Echeverría fue, según cuentan, la primera en introducir esta tradición a Quito.

Cabezas elabora este postre por más de 25 años en Pomasqui, luego de que en 1990 un terremoto de 4.9 grados sacudió la zona. “Somos artesanos”, dice el heladero. Se trata de un oficio transmitido a sus hijos, quienes ya tienen otros dos locales: uno en la Isla Genovesa (norte de Quito) y otro en Nayón (nororiente). Actualmente, realiza los trámites respectivos para exportar sus productos. El recorrido continúa, y el nombre Rosalía Suárez vuelve a sonar. Ernesto Álvarez, es la sexta generación que mantiene la tradición.

“Mi ‘chusabuela’ puso un recipiente con jugo sobre el granizo y se hizo helado. Poco a poco la técnica se perfeccionó, hasta conseguir este postre”, narra. El local del ‘chusnieto’ está ubicado en la Real Audiencia y Cristóbal Tuquiri. Se llama Los legítimos helados de paila ‘Herencia Ibarreña’. Álvarez aprendió el oficio de su abuelo homónimo, quien tiene un local en La Concepción, uno de los más populares de la ciudad, con más de 30 años. Según él, lo que marca la diferencia en su receta es el cariño que le pone desde la elección de la fruta en el mercado de San Roque.

Pero si se habla de helados con enfoque internacional hay que nombrar a  Helados de paila La Quinta, ubicados dentro del Mercado Artesanal, en el centro norte de la capital.  El centro de artesanías tiene un constante flujo de turistas internacionales. Francisco Tamayo, quien atiende en el puesto de helados, cuenta que su primo Miguel Caicedo lleva 13 años en el local. Ellos aprendieron la tradición en Ambato. Han participado con sus postres en ferias nacionales como la de Durán pero, actualmente, se preparan para llevar su producto al exterior. Sergio Garzón, dueño del local Helados Los Alpes, en la calle Chilibulo, al sur de Quito, permanece en el sector desde hace más de 27 años. Comenta que el objetivo de usar sal en grano es bajar la temperatura del hielo, gracias al sodio.

Él se demora 30 minutos en preparar seis litros de helado. “Estos helados nunca fueron hechos en paila” dice Alegría Salazar, quien lleva más de 50 años a la cabeza de los Helados Amazonas, ubicados en el camino viejo a Cumbayá. Aunque muchas personas los conozcan como ‘de paila’, se preparan en máquinas de hierro. Para ella, lo que marca la diferencia es conocer las frutas. “Hay tres clases de guanábanas y cinco clases de mora”, explica Alegría con una sonrisa, pero no todas sirven para los helados. En el local se llegan a ofrecer hasta 40 sabores.

De granadilla, higos, piña con naranja, limón, los hay de cualquier fruta y son un postre refrescante y natural. Además de los locales, decenas de artesanos deambulan por la ciudad con un carrito dotado de una paila el hielo y la fruta. Generalmente recorren el Centro Histórico. Sin embargo, no faltan los que visitan las inmediaciones de los centros educativos y parques.

Fuentehttp://www.elcomercio.com/tendencias/heladospaila-sabores-quito-fruta-postres.html. 

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Posted in Food, Quito Colonial, Restaurant, Turismo, on 30 marzo 2018, by , 0 Comments

La gastronomía quiteña así como su oferta está ligada a los distintos procesos históricos de Quito y es un referente del crecimiento de la urbe. Mientras en los siglos XIX y XX, el desarrollo en la oferta fue lenta, desde la segunda mitad del XX y la primera del XXI, este proceso se aceleró. La ciudad pasó de un registro, en el XIX, de 36 fondas en el Centro Histórico, a un desarrollo hotelero atado a restaurantes con una influencia de las cocinas francesa e italiana.

De acuerdo con los datos históricos, recuenta Miguel Burneos, coordinador del programa Rescate de los Sabores Tradicionales del Ecuador, la ciudad ha contemplado entre sus menús el platillo denominado cochinilla, pasando por la comida popular, la influencia norteamericana y, actualmente, el objetivo de promover la comida ecuatoriana.

La evolución de la comida en la capital también da cuenta de que en la primera década del siglo XX se intensifica la migración del Centro hacia el sector de La Mariscal. En El Ejido, por ejemplo, se abre la cafetería el Infierno Guayaquileño, Helados Patito, etc. El sushi se desenrolla en la rutina de Quito Perú lidera la lista de los 50 mejores restaurantes de América Latina Un sitio para la comida afro, chola y montubia En la primera década del siglo XX, también, el sur empieza a crecer con la llegada del ferrocarril a Quito (1908). Años más tarde, en sectores como la Michelena y La Magdalena, se prepara y oferta el caldo de 31 y la tripa mishque. Burneos comenta que estos platillos dan cuenta de un proceso migratorio desde varias provincias. Por otro lado, aparecen restaurantes como Chalet Swiss. Uno de los sitios tradicionales que se inauguró en esta época fue Sánduches de Don Soto, en 1939. En 1960, La Mariscal ya se consolidó como una zona de comercial. En la actualidad tiene 4 000 locales. También, desde mediados del siglo XX, Quito experimenta una mayor oferta hacia el norte. Uno de los puntales fue la apertura del Centro Comercial Iñaquito, en 1967.

Fuentehttp://www.elcomercio.com/actualidad/gastronomia-quitena-seducir-sabores.html

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Posted in Restaurant, on 7 marzo 2018, by , 0 Comments

La iglesia se encuentra en el Centro Histórico de Quito, siendo uno de los sitios que rodean la Plaza de la Independencia, actualmente cuenta con recorridos guiados en su interior. Es una de las primeras iglesias, tiene estilo romántico clásico. El pórtico y la torre fueron construidos en el presente siglo.

La Catedral de Quito constituye el templo mayor del gobierno del clero secular y de los arzobispos, obispos y otras dignidades eclesiásticas y es el templo en el que se realizan los Te Deums u ordenación del clero secular y otras ceremonias religiosas importantes.

Dirección
Se encuentra en el Pasaje Espejo, entre las calles Venezuela y García Moreno, ocupando casi una cuadra.

Fecha de Construcción
Fundada en el siglo XV. en el año 1535, su origen fue humilde, las paredes eran de barro y la cubierta de paja. En 1545, fue nombrada Catedral y en 1562 se la derribó para reconstruirla con bases de piedra y cubierta de tejas. La construcción de la iglesia culminó en 1806, por obra del Presidente de la Real Audiencia, Barón Héctor de Carondelet.

Descripción
En esta construcción se observan varios estilos como el barroco, mudéjar, rococó, neogótico y neoclásico. Posee una importante colección de obras de arte, pinturas y esculturas realizadas por importantes artistas de la época colonial y republicana.

Hasta mediados del siglo XVI. la catedral de Quito era de tapias y cubierta de paja. Entonces comenzó la iglesia actual el obispo García Díaz Arias, y la continuó el siguiente obispo gran constructor, Pedro Rodríguez de Aguayo.

Numerosos y preciados tesoros, tiene La Catedral quiteña, tan modesta en apariencia: “La sabana santa”, una de las obras más armoniosas e intensas de Caspicara; la Inmaculada de Legarda; el grupo de la negación de San Pedro, atribuido al Padre Carlos; el lienzo de la Muerte de la Virgen de Miguel de Santiago, puesto en el muro del trascoro y la serie de retratos de obispos que adorna los muros de la sala del capítulo son los más dignos de verse.

Uno de los acontecimientos que se suscitó en este templo fue la muerte del Obispo de Quito de esa época, José Ignacio Barba, quien en la misa del Viernes Santo del 30 de marzo de 1.877 fue envenenado con estricnina disuelta en el vino de consagrar.

El interior se caracteriza por la influencia mudéjar de la primera etapa, planta de tres naves longitudinales y una pequeña transversal en la parte posterior del coro, arcos apuntados y un artesonado de influencia mudéjar.

La iglesia tiene una inusual disposición, pues por detrás de ella cruzaba una profunda quebrada que obligó a presentar la fachada larga hacia la Plaza y así evitar la costosa y difícil canalización y relleno de la quebrada.

La primitiva iglesia o lo que hoy es la Catedral de Quito, fue construida con muros de adobe y cubierta de paja.

Posteriormente fue reemplazada por otra de muros de ladrillo y arquerías de piedra traídas de la cantera del Pichincha, y en su atrio o pretil con piedras reutilizadas de edificaciones incas con artesonado, estructura de madera y teja en su cubierta que después fue reemplazada por láminas de zinc.

A inicios del siglo, fue nuevamente cubierta de teja y últimamente recubierta de materiales impermeabilizantes y modernos. Los pisos son de madera y piedra.

El interior de La Catedral se caracteriza por la gran influencia mudéjar de la primera etapa, planta de tres naves longitudinales y una pequeña transversal en la parte posterior del coro, arcos apuntados y un artesonado de influencia mudéjar.

En el retablo mayor se admira el lienzo de la Asunción de la Virgen que remplazó la Dormición de la Virgen, y que hoy se encuentra en el tramo posterior de la iglesia.

Por las obras de restauración que se han ejecutado y se están ejecutando por parte del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, esta edificación se encuentra conservada.

Atractivos
• En el interior de la iglesia hay algunas capillas con hermosas imágenes de la escuela quiteña

• Aquí en una pequeña y austera capilla descansan los restos del Mariscal Antonio José de Sucre.

• En el interior de la iglesia se encuentra también una escultura del primer Presidente de la República, Juan José Flores.

En la Capilla del Sagrario, Sala del Tesoro y Sala Capitular existen tesoros artísticos de orfebrería, ornamentos y libros variados. También se ubican aquí mausoleos del Mariscal Antonio José de Sucre y de los presidentes Gabriel García Moreno y Juan José Flores.

Leyendas
Don Ramón y el Gallito de la Catedral

Don Ramón era un quiteño rico y hacendado a quien le gustaba vivir con los lujos y placeres de un verdadero rey. Muy temprano en la mañana desayunaba exquisitos manjares entre los que no podía faltar la leche recién ordeñada, varios huevos y el chocolate caliente. Luego dormía la siesta y después de descansar almorzaba para tomar fuerzas y salir a la calle siempre vestido con elegancia y envuelto en perfume.

En sus idas y venidas pasaba siempre en frente de la Catedral, en cuya cúpula reposa un gallito de hierro que era el blanco favorito de los desplantes y burlas de Don Ramón.

– Qué disparate de gallito, decía el orgulloso hombre antes de enrumbarse a la cantina de Doña Mariana, una chola quiteña famosa por su belleza y sus mistelas, un suave licor de sabor dulce que era el favorito de Don Ramón.

Una noche, después de exagerar con las mistelas, Don Ramón se dirigió a su casa y como de costumbre se detuvo frente al gallo de la Catedral y como era usual, empezó con sus fanfarronadas.

– Para mí no hay gallos que valgan, gritaba Don Ramón parado en frente de la Catedral.

– Tontera de gallo, vociferaba iracundo cuando sintió que el gallo bajaba desde la cúpula y de un espuelazo le tumbaba al suelo.

– Prométeme que no volverás a beber, le dijo el gallo mientras picoteaba a Don Ramón que asustado prometió no volver ni siquiera a tomar agua ni a insultar al gallito.

Luego de arrancar las promesas de Don Ramón, el gallo volvió a su habitual sitio no sin antes amenazar con volver y cobrar venganza si Don Ramón no cumplía lo prometido.

Muchos explican la leyenda diciendo que fueron los amigos de Don Ramón los que decidieron jugarle una broma para que dejara su debilidad por las mistelas.

Fuente original: https://www.ec.viajandox.com/quito/catedral-de-quito-A2640

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Posted in Quito Colonial, Restaurant, on 19 febrero 2018, by , 0 Comments

En Quito las opciones para disfrutar de la ciudad son muchas, sin embargo es necesario que para conocer a la‘Carita de Dios’, le dediques un día al Centro Histórico, un lugar con muchas leyendas que como turista no te puedes perder.

Para llegar hasta el Centro Histórico de Quito, declarada como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1978, puedes llegar en taxi, en bus o en trole (sistema de transporte público). Una vez allí, te recomendamos caminar, mirar hacia arriba y fijarte en cada detalle de las viviendas y de los personajes que encontrarás en cada cuadra.

Aquí te dejamos 10 actividades para que disfrutes de uno de los centros más lindos de Latinoamérica. Lo mejor de todo es que puedes ir caminando a todos los lugares.

1.- Recorrer La Basílica y subir a su cúpula

Obsérvala detenidamente desde afuera pero también ingresa y sube los escalones que te llevarán a sus cúpulas con estilo gótico. Valdrá la pena, porque verás el cielo de Quito, que cuando está despejado te muestra a los volcanes Cotopaxi, Cayambe y Chimborazo en su plenitud.

2.- Visitar las iglesias de la Compañía de Jesús y de San Francisco 

Quito tiene hermosas iglesias con altares bañados en pan de oro. La iglesia de la Compañía puede dejarte paralizado por unos segundos al ver el brillo dorado de los detalles con los que fue elaborada. El dorado de sus láminas de oro tiene 23 quilates cada una. Fue construido hace más de 160 años y es considerado uno de los templos de estilo barroco más representativos de Iberoamérica.

3.- Visitar un museo 

En el Centro Histórico puedes encontrar un sinnúmero de museos que albergan la historia republicana y de la colonia. Varios de ellos son gratuitos. La lista es larga, está el Museo de la Ciudad, sin embargo, el Museo de Cera, la Casa de Antonio José De Sucre, son también otras opciones. Así que puedes escoger de acuerdo a la parte de la historia que más te llame la atención. Aquí puedes revisar todos los museos.

4.- Tomarte una selfie en la Plaza Grande

Inmortaliza tu paso por Quito con una selfie teniendo como fondo el Palacio de Carondelet, nombre con el que se conoce a la residencia presidencial. Si para entonces sientes que te ha agarrado la altura, pues Quito está a casi 3 mil metros sobre el nivel del mar, puedes comprar a los vendedores ambulantes que rondan esta plaza, hojas o caramelos de coca que te ayudarán a seguir en tu recorrido. Y así los puedes tener para cuando vayas al teleférico, en otro sector de la ciudad, donde incluso estarás a más de 3 mil metros.

5.- Visitar el interior del Palacio de Carondelet

Desde hace algunos años se permite el ingreso al edificio presidencial, pues además de la arquitectura y decoración de sus salones, existe una exposición permanente de los obsequios que mandatarios de todo el mundo otorgaron al expresidente Rafael Correa. Planifica tu visita y separa cupo un día antes, pues a diferencia de los museos del centro, en Carondelet hay cupos limitados cada hora ya que al ser gratuito es uno de los lugares más concurridos. No olvides llevar tu pasaporte o documento de identidad.

 

6.- Comer algo tradicional en Cafetería Modelo

El ponche, el café con humitas, o el locro de papas, son algunos de las delicias típicas que vas a encontrar en los restaurantes del centro de Quito, pero si lo haces en la Cafetería Modelo además te transportarás al pasado. Aunque hoy esta cafetería – restaurante tiene varios locales, el más tradicional se ubica en las calles Sucre y García Moreno, que conserva sus pisos de madera y patio tradicional.

 

7.- Caminar por la calle de las Siete Cruces

La calle García Moreno, a la salida de Carondelet, es conocida popularmente como la calle de las siete cruces, que debe su nombre al número de iglesias que se ubican en ella.  Recórrela observando la arquitectura de sus viviendas y locales.

Calle García Moreno. Foto: Pixabay

8.- Pasear por La Ronda y tomar una canelazo

Cuando caiga el sol, es tiempo de caminar hacia La Ronda, un área que fue regenerada hace varios años y que brinda una opción de entretenimiento en la noche quiteña. Mientras caminas por sus calles empedradas, encontrarás restaurantes, bares, karaokes. Los mejores días para visitar esta zona son los viernes y sábados. Dicen que para aplacar el frío, la mejor opción es un canelazo, una bebida tradicional que lleva naranjilla, canela y aguardiente.

Calle La Ronda. Foto: Eddy HerreraCalle La Ronda. Foto: Eddy Herrera

9.- Subir hasta El Panecillo y tomar una panorámica de Quito 

El mirador El Panecillo lleva este nombre por su parecido con un pequeño pan y es uno de los sitios más visitados de la ciudad. Desde ahí se puede apreciar tanto el centro histórico como los extremos norte y sur de la capital.

Desde aquí te sentirás muy pequeñito, pues a tus espaldas tendrás a un monumento de la Virgen María que mide treinta metros apoyado en una base de otros 11 metros.

La inauguración de este monumento fue en 1975 y un año antes el rostro de la Virgen María, al igual que el resto de partes, fueron traídas desde España en barco.

10.- Cenar en Hasta la vuelta, señor

En el corazón del Centro Histórico de Quito, se ubica este restaurante inspirado en el rescate de las raíces y tradiciones quiteñas con el misterioso encanto de las leyendas y el recuerdo de la legendaria noche de bohemia cuando el fraile prometió al crucificado…. De ahí su nombre: Hasta la vuelta, Señor…

Además de su menú típico, llama la atención su colorida decoración. Es un lugar recomendado para dialogar mientras se disfruta de la gastronomía nacional. Está en el interior del Palacio Arzobispal, frente a la Plaza Grande, en las calles Chile y Venezuela.

Hasta la vuelta, Señor se ubica en el interior del Palacio Arzobispal.

Fuente: https://vamoaviajarblog.wordpress.com/2017/12/04/24-horas-en-el-centro-historico-de-quito/

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