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Restaurante

Posted in Restaurante, on 7 marzo 2018, by , 0 Comments

La iglesia se encuentra en el Centro Histórico de Quito, siendo uno de los sitios que rodean la Plaza de la Independencia, actualmente cuenta con recorridos guiados en su interior. Es una de las primeras iglesias, tiene estilo romántico clásico. El pórtico y la torre fueron construidos en el presente siglo.

La Catedral de Quito constituye el templo mayor del gobierno del clero secular y de los arzobispos, obispos y otras dignidades eclesiásticas y es el templo en el que se realizan los Te Deums u ordenación del clero secular y otras ceremonias religiosas importantes.

Dirección
Se encuentra en el Pasaje Espejo, entre las calles Venezuela y García Moreno, ocupando casi una cuadra.

Fecha de Construcción
Fundada en el siglo XV. en el año 1535, su origen fue humilde, las paredes eran de barro y la cubierta de paja. En 1545, fue nombrada Catedral y en 1562 se la derribó para reconstruirla con bases de piedra y cubierta de tejas. La construcción de la iglesia culminó en 1806, por obra del Presidente de la Real Audiencia, Barón Héctor de Carondelet.

Descripción
En esta construcción se observan varios estilos como el barroco, mudéjar, rococó, neogótico y neoclásico. Posee una importante colección de obras de arte, pinturas y esculturas realizadas por importantes artistas de la época colonial y republicana.

Hasta mediados del siglo XVI. la catedral de Quito era de tapias y cubierta de paja. Entonces comenzó la iglesia actual el obispo García Díaz Arias, y la continuó el siguiente obispo gran constructor, Pedro Rodríguez de Aguayo.

Numerosos y preciados tesoros, tiene La Catedral quiteña, tan modesta en apariencia: «La sabana santa», una de las obras más armoniosas e intensas de Caspicara; la Inmaculada de Legarda; el grupo de la negación de San Pedro, atribuido al Padre Carlos; el lienzo de la Muerte de la Virgen de Miguel de Santiago, puesto en el muro del trascoro y la serie de retratos de obispos que adorna los muros de la sala del capítulo son los más dignos de verse.

Uno de los acontecimientos que se suscitó en este templo fue la muerte del Obispo de Quito de esa época, José Ignacio Barba, quien en la misa del Viernes Santo del 30 de marzo de 1.877 fue envenenado con estricnina disuelta en el vino de consagrar.

El interior se caracteriza por la influencia mudéjar de la primera etapa, planta de tres naves longitudinales y una pequeña transversal en la parte posterior del coro, arcos apuntados y un artesonado de influencia mudéjar.

La iglesia tiene una inusual disposición, pues por detrás de ella cruzaba una profunda quebrada que obligó a presentar la fachada larga hacia la Plaza y así evitar la costosa y difícil canalización y relleno de la quebrada.

La primitiva iglesia o lo que hoy es la Catedral de Quito, fue construida con muros de adobe y cubierta de paja.

Posteriormente fue reemplazada por otra de muros de ladrillo y arquerías de piedra traídas de la cantera del Pichincha, y en su atrio o pretil con piedras reutilizadas de edificaciones incas con artesonado, estructura de madera y teja en su cubierta que después fue reemplazada por láminas de zinc.

A inicios del siglo, fue nuevamente cubierta de teja y últimamente recubierta de materiales impermeabilizantes y modernos. Los pisos son de madera y piedra.

El interior de La Catedral se caracteriza por la gran influencia mudéjar de la primera etapa, planta de tres naves longitudinales y una pequeña transversal en la parte posterior del coro, arcos apuntados y un artesonado de influencia mudéjar.

En el retablo mayor se admira el lienzo de la Asunción de la Virgen que remplazó la Dormición de la Virgen, y que hoy se encuentra en el tramo posterior de la iglesia.

Por las obras de restauración que se han ejecutado y se están ejecutando por parte del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, esta edificación se encuentra conservada.

Atractivos
• En el interior de la iglesia hay algunas capillas con hermosas imágenes de la escuela quiteña

• Aquí en una pequeña y austera capilla descansan los restos del Mariscal Antonio José de Sucre.

• En el interior de la iglesia se encuentra también una escultura del primer Presidente de la República, Juan José Flores.

En la Capilla del Sagrario, Sala del Tesoro y Sala Capitular existen tesoros artísticos de orfebrería, ornamentos y libros variados. También se ubican aquí mausoleos del Mariscal Antonio José de Sucre y de los presidentes Gabriel García Moreno y Juan José Flores.

Leyendas
Don Ramón y el Gallito de la Catedral

Don Ramón era un quiteño rico y hacendado a quien le gustaba vivir con los lujos y placeres de un verdadero rey. Muy temprano en la mañana desayunaba exquisitos manjares entre los que no podía faltar la leche recién ordeñada, varios huevos y el chocolate caliente. Luego dormía la siesta y después de descansar almorzaba para tomar fuerzas y salir a la calle siempre vestido con elegancia y envuelto en perfume.

En sus idas y venidas pasaba siempre en frente de la Catedral, en cuya cúpula reposa un gallito de hierro que era el blanco favorito de los desplantes y burlas de Don Ramón.

– Qué disparate de gallito, decía el orgulloso hombre antes de enrumbarse a la cantina de Doña Mariana, una chola quiteña famosa por su belleza y sus mistelas, un suave licor de sabor dulce que era el favorito de Don Ramón.

Una noche, después de exagerar con las mistelas, Don Ramón se dirigió a su casa y como de costumbre se detuvo frente al gallo de la Catedral y como era usual, empezó con sus fanfarronadas.

– Para mí no hay gallos que valgan, gritaba Don Ramón parado en frente de la Catedral.

– Tontera de gallo, vociferaba iracundo cuando sintió que el gallo bajaba desde la cúpula y de un espuelazo le tumbaba al suelo.

– Prométeme que no volverás a beber, le dijo el gallo mientras picoteaba a Don Ramón que asustado prometió no volver ni siquiera a tomar agua ni a insultar al gallito.

Luego de arrancar las promesas de Don Ramón, el gallo volvió a su habitual sitio no sin antes amenazar con volver y cobrar venganza si Don Ramón no cumplía lo prometido.

Muchos explican la leyenda diciendo que fueron los amigos de Don Ramón los que decidieron jugarle una broma para que dejara su debilidad por las mistelas.

Fuente original: https://www.ec.viajandox.com/quito/catedral-de-quito-A2640

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Posted in Quito Colonial, Restaurante, on 19 febrero 2018, by , 0 Comments

En Quito las opciones para disfrutar de la ciudad son muchas, sin embargo es necesario que para conocer a la‘Carita de Dios’, le dediques un día al Centro Histórico, un lugar con muchas leyendas que como turista no te puedes perder.

Para llegar hasta el Centro Histórico de Quito, declarada como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1978, puedes llegar en taxi, en bus o en trole (sistema de transporte público). Una vez allí, te recomendamos caminar, mirar hacia arriba y fijarte en cada detalle de las viviendas y de los personajes que encontrarás en cada cuadra.

Aquí te dejamos 10 actividades para que disfrutes de uno de los centros más lindos de Latinoamérica. Lo mejor de todo es que puedes ir caminando a todos los lugares.

1.- Recorrer La Basílica y subir a su cúpula

Obsérvala detenidamente desde afuera pero también ingresa y sube los escalones que te llevarán a sus cúpulas con estilo gótico. Valdrá la pena, porque verás el cielo de Quito, que cuando está despejado te muestra a los volcanes Cotopaxi, Cayambe y Chimborazo en su plenitud.

2.- Visitar las iglesias de la Compañía de Jesús y de San Francisco 

Quito tiene hermosas iglesias con altares bañados en pan de oro. La iglesia de la Compañía puede dejarte paralizado por unos segundos al ver el brillo dorado de los detalles con los que fue elaborada. El dorado de sus láminas de oro tiene 23 quilates cada una. Fue construido hace más de 160 años y es considerado uno de los templos de estilo barroco más representativos de Iberoamérica.

3.- Visitar un museo 

En el Centro Histórico puedes encontrar un sinnúmero de museos que albergan la historia republicana y de la colonia. Varios de ellos son gratuitos. La lista es larga, está el Museo de la Ciudad, sin embargo, el Museo de Cera, la Casa de Antonio José De Sucre, son también otras opciones. Así que puedes escoger de acuerdo a la parte de la historia que más te llame la atención. Aquí puedes revisar todos los museos.

4.- Tomarte una selfie en la Plaza Grande

Inmortaliza tu paso por Quito con una selfie teniendo como fondo el Palacio de Carondelet, nombre con el que se conoce a la residencia presidencial. Si para entonces sientes que te ha agarrado la altura, pues Quito está a casi 3 mil metros sobre el nivel del mar, puedes comprar a los vendedores ambulantes que rondan esta plaza, hojas o caramelos de coca que te ayudarán a seguir en tu recorrido. Y así los puedes tener para cuando vayas al teleférico, en otro sector de la ciudad, donde incluso estarás a más de 3 mil metros.

5.- Visitar el interior del Palacio de Carondelet

Desde hace algunos años se permite el ingreso al edificio presidencial, pues además de la arquitectura y decoración de sus salones, existe una exposición permanente de los obsequios que mandatarios de todo el mundo otorgaron al expresidente Rafael Correa. Planifica tu visita y separa cupo un día antes, pues a diferencia de los museos del centro, en Carondelet hay cupos limitados cada hora ya que al ser gratuito es uno de los lugares más concurridos. No olvides llevar tu pasaporte o documento de identidad.

 

6.- Comer algo tradicional en Cafetería Modelo

El ponche, el café con humitas, o el locro de papas, son algunos de las delicias típicas que vas a encontrar en los restaurantes del centro de Quito, pero si lo haces en la Cafetería Modelo además te transportarás al pasado. Aunque hoy esta cafetería – restaurante tiene varios locales, el más tradicional se ubica en las calles Sucre y García Moreno, que conserva sus pisos de madera y patio tradicional.

 

7.- Caminar por la calle de las Siete Cruces

La calle García Moreno, a la salida de Carondelet, es conocida popularmente como la calle de las siete cruces, que debe su nombre al número de iglesias que se ubican en ella.  Recórrela observando la arquitectura de sus viviendas y locales.

Calle García Moreno. Foto: Pixabay

8.- Pasear por La Ronda y tomar una canelazo

Cuando caiga el sol, es tiempo de caminar hacia La Ronda, un área que fue regenerada hace varios años y que brinda una opción de entretenimiento en la noche quiteña. Mientras caminas por sus calles empedradas, encontrarás restaurantes, bares, karaokes. Los mejores días para visitar esta zona son los viernes y sábados. Dicen que para aplacar el frío, la mejor opción es un canelazo, una bebida tradicional que lleva naranjilla, canela y aguardiente.

Calle La Ronda. Foto: Eddy HerreraCalle La Ronda. Foto: Eddy Herrera

9.- Subir hasta El Panecillo y tomar una panorámica de Quito 

El mirador El Panecillo lleva este nombre por su parecido con un pequeño pan y es uno de los sitios más visitados de la ciudad. Desde ahí se puede apreciar tanto el centro histórico como los extremos norte y sur de la capital.

Desde aquí te sentirás muy pequeñito, pues a tus espaldas tendrás a un monumento de la Virgen María que mide treinta metros apoyado en una base de otros 11 metros.

La inauguración de este monumento fue en 1975 y un año antes el rostro de la Virgen María, al igual que el resto de partes, fueron traídas desde España en barco.

10.- Cenar en Hasta la vuelta, señor

En el corazón del Centro Histórico de Quito, se ubica este restaurante inspirado en el rescate de las raíces y tradiciones quiteñas con el misterioso encanto de las leyendas y el recuerdo de la legendaria noche de bohemia cuando el fraile prometió al crucificado…. De ahí su nombre: Hasta la vuelta, Señor…

Además de su menú típico, llama la atención su colorida decoración. Es un lugar recomendado para dialogar mientras se disfruta de la gastronomía nacional. Está en el interior del Palacio Arzobispal, frente a la Plaza Grande, en las calles Chile y Venezuela.

Hasta la vuelta, Señor se ubica en el interior del Palacio Arzobispal.

Fuente: https://vamoaviajarblog.wordpress.com/2017/12/04/24-horas-en-el-centro-historico-de-quito/

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Posted in Restaurante, on 15 febrero 2018, by , 0 Comments

(Juan León Mera Martínez; Ambato, Ecuador, 1832 – id., 1894) Escritor ecuatoriano. Heredero y admirador del romanticismo francés, en particular de Chateaubriand, se le atribuye el papel de fundador de la crítica literaria en su país. Miembro del Partido Conservador, fue senador, gobernador en dos ocasiones y ministro del Tribunal de Cuentas. Fundó la Academia ecuatoriana y fomentó la conciencia literaria criollista. Esta preocupación por la cultura criolla se refleja en su Ojeada histórico-crítica sobre la poesía ecuatoriana (1868) y en una carta que dirigió al erudito español Menéndez Pelayo en 1883. Escribió la letra del himno nacional ecuatoriano, los versos de Melodías indígenas (1858) y la leyenda inca en verso La virgen del Sol (1861). Su obra más popular, Cumandá o un drama entre salvajes (1879), se inscribe en el género del melodrama y narra los amores frustrados de los hermanos indios Carlos y Cumandá, ignorantes de su parentesco.


Juan León Mera

De familia humilde, fue abandonado por su padre antes de nacer, y se formó de modo autodidacta, al amparo de la ternura maternal; ya en Quito, aprendió pintura y escribió en los periódicos. Se empleó en Correos, llegó a diputado con tendencias liberales y acabó por ocupar la presidencia del Senado.

Sin embargo, sus primeras inclinaciones políticas sufrieron progresivamente una evolución que lo acercaron a Gabriel García Moreno, a quien había atacado antaño, y no tardó en convertirse en el más apasionado de los propagandistas católicos. Por esta razón fue primero amigo y después enemigo irreconciliable de su paisano Juan Montalvo, quien le atacó desdeñosamente y sin piedad. Al contrario de Montalvo, Juan León Mera fue un firme defensor de la aristocracia criolla que reconocía, en la existencia de lo indígena, un camino para tomar conciencia «de su historicidad, su conflictivo ser y la crisis de su ideología».

Influido esencialmente por José Zorrilla en el terreno lírico, llevó los acentos románticos al tema indígena. Como poeta publicó, además de un volumen de Poesías (1858), el poema La Virgen del Sol (1861), leyenda indígena que es una verdadera novela en verso y un antecedente indudable de Cumandá. Esta obra ponía en práctica las doctrinas que el escritor mantenía con respecto a la poesía indigenista y nacional, y que para él significaban la posibilidad de una americanización de la literatura. A estos títulos debe añadirse otra leyenda en verso de tema colonial, Mazorra (1875), y Melodías indígenas (1887, con una reedición de La Virgen del Sol). Mera fue también el autor de la letra del himno nacional del Ecuador.

Como prosista, Juan León Mera ofrece diversos aspectos: desde el biográfico (Cevallos, García Moreno y otros), hasta el critico (Ojeada histórico-crítica sobre la poesía ecuatoriana, 1868, en la que mostró un pronunciado interés por la lírica quichua, y La Dictadura y la Restauración), pasando por el de novelista, que es, sin duda, el que da más relieve a su personalidad. Su novela Cumandá o un drama entre salvajes (1879) le aseguró un sólido prestigio, pero es posible que a la larga sean reconocidas como de mayor interés literario algunas de sus narraciones breves, de carácter costumbrista, como Los novios de una aldea ecuatoriana(1872), Entre dos tías y un tío y Un matrimonio inconveniente.

Cumandá o un drama entre salvajes

En la historia de la literatura ecuatoriana, Cumandá o un drama entre salvajesmarca la iniciación de la novela, a la vez que significa la culminación del romanticismo como asimilación de escuela literaria. Aunque el argumento de Cumandá recuerda mucho al de Atala de Chateaubriand, la verdad es que tiene bastantes perfiles que le son propios.

La obra relata el amor imposible de dos jóvenes en la selva virgen del Ecuador, exótico marco que el autor describe con detalle, mostrando a los pueblos indígenas orientales como bárbaros y salvajes. Cumandá, la heroína, que vive entre los salvajes indígenas que admiran su belleza; Carlos, el amado, cristiano blanco que se enamora platónicamente de Cumandá; y el Padre Orozco, misionero religioso, que al final resulta ser el padre de los tiernos amantes, son los personajes más caracterizados.

Pero Cumandá es sobre todo la novela de la selva, de la naturaleza tropical. La selva es el personaje principal de la obra; frente al protagonismo del paisaje, los personajes parecen moverse como en un segundo término. Las descripciones que Juan León Mera hace de la naturaleza primitiva del Oriente ecuatoriano o el relato de las fiestas entre las tribus salvajes son episodios que confieren interés permanente a la novela.

Escrito en irreprochable estilo y alejado del costumbrismo, el relato propone la posibilidad de un encuentro entre lo aborigen y lo culto, entre el caos de la selva y el orden de la formación cristiana. La novela entusiasmó a Juan Valera y a muchos de sus coetáneos por el conocimiento que revela de la selva y del indio, pero está muy lejos de producir la misma impresión en la crítica moderna.

Fuente: https://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/mera.htm

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Posted in Comida Quiteña, Quito Colonial, Restaurante, on 8 febrero 2018, by , 0 Comments

Es un guiso pero se lo conoce como seco. Se puede elaborar con chivo o borrego, pollo, entre otros cárnicos y tiene variante regionales. Sin embargo, el nombre que hace contradicción con su apariencia tiene orígenes inciertos. Una de las teorías más reconocidas, dice el chef e investigador Esteban Tapia, es que el término proviene de un vocablo inglés. A principios del siglo XX, en Santa Elena se preparaba este platillo en abundancia a los ingleses que se radicaron por trabajo en petroleras. La tradición ecuatoriana de servir sopa y segundo también lo consumían los ingleses y empezaron a llamarlo ‘second’ para hablar del segundo platillo, dice Tapia. El vocablo se difundió, se abrevió y se adaptó al vocablo ecuatoriano como ‘seco’. El chef e instructor en Culinary Art’s School, Felipe Capelo cuenta que se creó como una derivación del cabrito peruano y se ha adaptado a las regiones con tónicas dulces por el uso de panela en la Sierra y sabores más amargos en la Costa por una fuerte presencia de la cerveza. Este platillo es de origen ancestral y parte originalmente de una fermentación den chicha. Tapia indica que la carne debe dejarse fermentar ya sea en cerveza, chicha de jora o jugo de naranjilla. Este hecho no es solo para eliminar el tufo que suele tener la carne de chivo o borrego sino que esto permite que los nutrientes de la carne se asimilen y se ablande el producto.

Fuente: http://www.elcomercio.com/sabores/origen-nombre-secodechivo-gastronomia-receta.html. 

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Posted in Cocina Quiteña, Comida Quiteña, Quito Colonial, Restaurante, on 21 diciembre 2017, by , 0 Comments

La historia de la cocina ecuatoriana está representada por platillos que permanecen hasta hoy en las mesas de los hogares. Son recetas que disfrutan todas las clases que han conformado la sociedad ecuatoriana por varias generaciones. El escritor, poeta e investigador culinario Julio Pazos decidió destacar estas preparaciones en su libro ‘Elogio de las cocinas del Ecuador’, de reciente presentación. El ‘elogio’ que propone Pazos es una grata sorpresa, una visión refrescante sobre el lugar de donde vienen las costumbres culinarias y todo lo que está alrededor de los platillos que se consumen con gusto. Reconocer el pasado que hay detrás de las recetas es responsabilidad de comensales y cocineros por igual. En todo momento, el libro es una máquina del tiempo que rescata el contexto en que se preparan los platos patrimoniales ecuatorianos. El texto de Pazos está planteado como un recorrido por los platos ecuatorianos desde la experiencia e investigación del autor, para difundir la vigencia de ciertas elaboraciones o su importancia dentro de la gastronomía local. “La cocina que predomina en el Ecuador es la interregional (…) Mas conviene insistir en que hablamos de la tradición viva y no de un rescate ni reconstrucción de ese factor”, menciona Pazos en su texto para fijar una línea conductora en la que las recetas del país son pasado y vigencia.

La lista de platos que plantea Pazos es extensa, pero varios se destacan por su trascendencia social, como la fanesca. El potaje que reaparece en restaurantes y hogares en Semana Santa es, para el autor, el plato patrimonial más emblemático. Este guiso reúne los sabores lampreados por su combinación salada con una guarnición dulce del plátano frito y las empanadas. Pero lo que resalta el autor es su simbología netamente barroca. Cuatro características hacen del plato un representante de esa época: la abundancia, porque lleva variedad de géneros; la fusión, porque mezcla vegetales con lácteos; la decoración sofisticada, por los adornos con empanaditas, tiras de pimiento, huevo duro y sus colores, así como el hecho de que tiene un complemento de celebración religiosa con el pescado como símbolo de Cristo. Este potaje y la colada morada se consideran representantes de la cocina ‘blanca’, pese a que son preparaciones que ingresaron desde las cocinas indígenas, señala Pazos al citar la investigación de Mary J. Weismantel -en su estudio realizado en la comunidad de Zumbahua en Cotopaxi-. A pesar del paso del tiempo y la variedad de recetas que se han creado alrededor de la fanesca, este plato continúa reuniendo a las familias ecuatorianas alrededor de la mesa. Bajo esta misma línea barroca, Pazos recuerda el rosero, un comeibebe con mote, piña, babaco, chamburo y naranjilla. El aditamento de celebración religiosa está en su consumo en fiestas como el Corpus Cristi. La fusión no se da solo por los sabores y olores sino por los actos de comer y beber. Pazos alude que ese refresco en el siglo XVIII pudo ser la contraparte del champús.

 

En tiempos prehispánicos la preparación del rosero tenía menos ingredientes pues únicamente se combinaba la harina de maíz con el mote y se obtenía el dulce con el yahuarmishky. Mientras que en el siglo XIX el rosero gozó de gran consideración y se convirtió en una de la bebidas predilectas de, por ejemplo, Manuela Sáenz, quien lo alude en sus cartas que hoy forman parte del Epistolario de la patriota quiteña en el Banco Central. Si bien el rosero no ha desaparecido del todo, Pazos hace notar que se prepara mayormente en festivales gastronómicos y ciertos locales de alta cocina que intentan crear nuevas versiones del refresco. Las humitas, por otro lado, no se han perdido aunque sí ha disminuido su preparación dentro de los hogares. Se las conoce también como choclotanda, “voz quichua que significa pan de choclo por su forma de bollo”. Esta preparación se extiende a lo largo de la región donde se desarrolló la cultura incaica como Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia. Ampliar Las humitas se consumen al desayuno o en la tarde con café. Pazos también comenta las anotaciones del jesuita italiano Mario Cicala sobre la cocina de la Presidencia de Quito. A mediados del siglo XVIII, Cicala relata, entre otras innumerables curiosidades, que la cocción al vapor de las humitas se hacía con una cama de carrizo y paja en una paila. Con la llegada de la olla tamalera, se facilitó la preparación de la humita, que antes solo se rellenaba con queso fresco; hoy se le añade sabor con un condumio de cebolla, queso y achiote. Entre anécdotas, Pazos evoca el encuentro de Richard Nixon –en calidad de vicepresidente de EE.UU.- con la cocina ecuatoriana. Degustó la humita en un menú que le ofreció el presidente Galo Plaza. Le pareció deliciosa la masa, “pero la lechuga de la cubierta estuvo muy áspera para tragarla”, según la frase que se recoge en el libro ‘Saber Alimentarse’ de Plutarco Naranjo. Turismo gastronómico ​ El libro también es un viaje en que Pazos ve a la cocina como patrimonio dinamizador del turismo culinario que, hoy, es una creciente tendencia.

La Organización Mundial del Turismo señala –en el último informe sobre viajes con fines gastronómicos- que la cocina es el tercer motivo de viajes, precedido por razones culturales y de naturaleza. Pazos apunta a una actividad poco explotada en el país y propone rutas que fusionan arte, arqueología y actividad culinaria en Cañar y Azuay, el noroccidente de Quito o el río Napo, por ejemplo. No solo importa comer bien, sino entender de dónde vienen y qué representan los ingredientes para las comunidades o ciudades que se visitan. Pazos, sin llegar a establecer una ruta dulce, señala un camino para encontrar los mejores postres tradicionales de Quito. Elabora un listado de locales que ofertan quesadillas, aplanchados, mistelas, rosquetes, higos enconfitados, entre otros postres del siglo XVIII.

Fuente: http://www.elcomercio.com/tendencias/viaje-cocina-ecuatoriana-historia-juliopazos.html#.WYhj3TW0PIg.facebook

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Posted in Cocina Quiteña, Quito Colonial, Restaurante, on 25 octubre 2017, by , 0 Comments

El país entero percibe aromas de mortiño, frutos rojos, piña, moras de Tisaleo, clavo de olor y la flor de la canela de la bella Amazonía, el Ishpingo. El feriado del Día de los Difuntos está cerca y las familias ecuatorianas esperan con ansías sus días de descanso para reunirse y preparar en conjunto la tradicional Colada Morada y las Guaguas de Pan.

Entre las tareas repartidas en la cocina y la sabiduría de nuestras abuelas y madres que emplean sus mejores secretos es necesario recordar que esta tradicional preparación la llevamos en la sangre desde épocas prehispánicas.

La primera Colada Morada se preparaba como un ofrecimiento sagrado a los seres queridos que se encontraban en el más allá y se la realizaba las épocas lluviosas (octubre – noviembre), cuando el agua refrescaba los campos.

Con el objetivo de conectarse con el más allá, se utilizaba el maíz negro, al considerarse como la fuente de donde había sido creado el hombre. También se relata la historia del uso de la sangre de llama, al tratarse de un animal sagrado. Poco a poco sus componentes fueron cambiando y se fueron agregando con la llegada de los españoles y la religión católica.

Hoy en día la Colada Morada es una bebida festiva, que endulza los hogares de todos los ecuatorianos, con aromas y sabores de frutos y especias. Moras, mortiños, naranjilla, frutillas, babaco, ataco, arrayán, cedrón, hierba luisa, hoja de naranjo, canela, clavo de olor, pimienta dulce y el aromático ishpingo son los ingredientes principales.

Con orgullo de nuestras tradiciones ancestrales, este día miércoles 21 de octubre se celebra una vez más en la ciudad de Quito el reconocimiento a los 18 establecimientos turísticos que conservan y difunden la tradicional Colada Morada.

En una alianza con la Alcaldía de Quito, Quito Turismo y el Centro de Investigación, Innovación y Promoción de la Gastronomía Ecuatoriana (CIGE) de la Universidad de las Américas, se llevará a cabo un evento de alto nivel, en el que los hoteles y los restaurantes premiados ofrecerán sus mejores recetas a los invitados. Además, el CIGE propone nuevas alternativas de cocina contemporánea con el mortiño, para incentivar a los ecuatorianos a utilizar este tesoro andino durante todo el año.

Por Carolina Pérez
Centro de Investigación, Innovación y Promoción de la Gastronomía Ecuatoriana de la UDLA

Fuente: http://www.ecuadortv.ec/noticias/turismo/colada-morada-una-bebida-ancestral

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